domingo, 26 de agosto de 2012

Medio siglo apuntando al cielo: el lento resurgir de la cohetería argentina


En la época de oro del tango, un tema interpretado por Carlos Gardel afirmaba que llegar a los cincuenta años significaba haber vivido un lapso más que suficiente para enfundar la mandolina en las lides amorosas. Los irónicos versos la emprendían contra un tal Cipriano, a quien invitaba a retirarse a cuarteles de invierno.

No fue Gardel sino la ortodoxia económica y las errantes políticas científicas y tecnológicas de los años noventa las que intentaron mandar a cuarteles de invierno al Centro de Experimentación de Lanzamiento de Proyectiles Autopropulsados, conocido como Celpa 1 o Celpa Chamical. Un centro que –desafiando los poéticos mandatos gardelianos y las más prosaicas políticas neoliberales de los noventa– llega a sus cincuenta años sin ninguna intención de enfundar la mandolina y, por el contrario, renueva actualmente su histórica vigencia de la mano de un creciente apoyo estatal a la actividad aeroespacial argentina.
 

Un club para pocos

 

Hace cincuenta abriles –tangueramente hablando– el juego de la Guerra Fría sacudía el tablero geopolítico mundial con periódicas escaramuzas de diferente tenor. Una de las movidas clave de ese riesgoso juego era el desarrollo de la actividad aeroespacial, un terreno en el que la Unión Soviética parecía perfilarse como la casi segura ganadora. El gigante comunista había tomado ventaja en la carrera espacial frente a los EE.UU. por medio de sucesivos golpes, como lo fueron la colocación en 1957 del primer satélite artificial en órbita, el Sputnik, y la proeza de Yuri Gargarin, el primer humano que realizó un viaje espacial en 1961. La superpotencia de Occidente no quería –ni podía– ser menos que su archirrival comunista. EE.UU. respondió apostando fuerte con el compromiso –asumido por el mismísimo presidente Kennedy y cumplido casi sobre el límite de los plazos autoimpuestos– de ser antes del final de esa década el primer país que enviara un hombre a plantar su bandera en la Luna. Aquella misma Luna que nostálgicamente plateaba barrios al ritmo del dos por cuatro.

En el mundo bipolar que recibía a la segunda mitad del siglo XX sólo un puñado de naciones podía mostrar algún grado de desarrollo aeroespacial. La Argentina, aun frente a las desventajas propias de un país periférico, no estaba dispuesta a archivar sus ilusiones en aquel terreno. Más bien las acrecentaba y en 1962, con la puesta en funcionamiento del Celpa I, el país dio un paso significativo para afianzarse como miembro de aquella espacial minoría.


Un lugar bajo el sol 

Las primeras experiencias exitosas de la cohetería argentina habían sido coronadas en 1961 con los lanzamientos de los cohetes Alfa y Beta Centauro desde una base emplazada en Pampa de Achala. Pero los verdaderos platos fuertes de la actividad cohetera en la Argentina estaban por venir. Estaba claro que si el país quería jugar en las grandes ligas de la tecnología espacial se requería de un lugar de lanzamiento más apropiado para las crecientes capacidades tecnológicas.

El asunto tenía ribetes estratégicos y de seguridad para las poblaciones y el medio circundante y los especialistas eligieron las cercanías de Chamical, una localidad de los llanos riojanos. Allí, la aeronáutica argentina poseía unas instalaciones desde 1944, que habían funcionado como Centro de Tiro y Bombardeo y Destacamento Aeronáutico Militar. El lugar posee unas privilegiadas características meteorológicas que vienen de perillas para la actividad aeroespacial –por ejemplo una buena cantidad de días soleados– y está en las cercanías de portentosos salares, que podrían servir para absorber los impactos de los cohetes de prueba, minimizando los riesgos de los lanzamientos. Estas cuestiones hicieron que en junio de 1961 el gobierno presidido por Arturo Frondizi decidiera emplazar allí el Celpa 1, que desde entonces fue un escenario protagónico del desarrollo aeroespacial argentino.

También hubo otro Celpa, pero no corrió igual suerte. Con la finalidad de lanzar misiles balísticos o autopropulsados, en los años sesenta se creó el Celpa Atlántico o Celpa Mar Chiquita. La elección de su emplazamiento en esta localidad cercana a la turística Mar del Plata tenía sus pro y sus contra. A las facilidades de acceso y transporte de los recursos humanos y técnicos se le oponía la ardua y dificultosa tarea de la recuperación de los equipos en el mar. El lugar elegido era ideal si se pensaba en poner a futuro un satélite en órbita, aunque el terreno elegido era de propiedad privada, por lo que hubo que transitar un proceso de expropiación. La base Celpa Mar Chiquita, si bien tuvo intensa actividad en su primera década de vida, en medio de los avatares políticos y económicos del país cayó en desuso y actualmente dejó en el arcón de los recuerdos sus antiguos pergaminos aeroespaciales para convertirse en una reserva natural.



Primer lanzamiento del Castor (CRX01) en CELPA, Chamical, en Diciembre de 1969 
 (Crédito: Diario Página/12).



De La Rioja a la Antártida

 

Chamical fue el escenario emblemático del frenesí aeroespacial de los años sesenta y setenta, cuando los científicos le sacaron jugo a esta base pionera en la región realizando diversas experiencias aeroespaciales y meteorológicas. En 1963 comenzó a ensayarse allí una nueva serie de cohetes, los Gamma Centauro. La serie estaba integrada por dos modelos que, si bien modestos, dejaban de ser experimentales –como los Alfa y Beta Centauro lanzados en 1961– para convertirse en unos cohetes operativamente hechos y derechos. En Chamical se realizaron múltiples pruebas de lanzamiento, funcionamiento y recuperación de cohetes, algunos de ellos con equipamiento destinado al monitoreo de la atmósfera. En agosto de 1963 el Centro de Investigaciones Tecnológicas de las Fuerzas Armadas (Citefa) probó un prototipo de cohete sonda de diseño y factura propia conocido como Prosón I. Este cohete de dos etapas tenía fines de monitoreo meteorológico y se realizaron pruebas de evaluación general y de seguimiento óptico –utilizando para ello una carga que generaba humo y marcaba la trayectoria, y era seguida por instrumentos de control geométrico– con muy buenos resultados.

El Gamma Centauro tendría además un momento de gloria geopolítica, ya que fue utilizado en una misión que tuvo como fin reafirmar los derechos argentinos sobre la región antártica. Los estudios científicos habían anticipado que los ciclos de actividad magnética solar entrarían en un mínimo para 1965, y con tal motivo se propuso una serie de estudios en lo que se dio en llamar el Año Internacional del Sol Quieto. Argentina se sumó a la iniciativa mundial y creó en 1963 una comisión que planificó un abanico de actividades relacionadas con el fenómeno solar. En 1965 los Gamma Centauro llegaron a la Antártida, como parte de un trabajo internacional de medición de las radiaciones y los parámetros meteorológicos de la alta atmósfera. Los Centauros no llegaron solos. La experiencia, realizada en la Base Matienzo (fundada cuatro años antes) y complementada con otros lanzamientos efectuados desde Chamical, incluyó tres cohetes Gamma Centauro y dos globos sonda, y colocó al país a la vanguardia mundial respecto de los lanzamientos en el continente antártico, una proeza que sólo habían alcanzado hasta el momento los EE.UU. y la Unión Soviética, los pesos pesado de la Guerra Fría. Es que no resultaba nada fácil operar en las condiciones climáticas de la zona y eso otorgaba a la experiencia un lugar de epopeya científica y tecnológica, además de constituir un aporte invalorable a los estudios que se realizaban en el marco del programa de cooperación internacional.

En las décadas siguientes un amplio abanico de cohetes, como los de las series Canopus, Orión, Castor, Rigel y Nike-Apache, fueron lanzados desde el Celpa 1, que también fue sede de importantes experiencias científicas de exploración de la alta atmósfera y una activa campaña de lucha antigranizo. Pero a principios de los ochenta el centro pasó a la órbita militar y la actividad aeroespacial debió resignarse a ocupar un papel secundario. El último lanzamiento experimental del siglo XX se realizó en 1989, y posteriormente el Celpa 1 entró en un sombrío período de inactividad que presagiaba un final inexorable para el centro y los sueños aeroespaciales argentinos. Parecía que, parafraseando el tango dedicado al pobre Cipriano, al compás del almanaque se deshojaba la ilusión del desarrollo aeroespacial autónomo.


Marcando su retorno


En los últimos años el desarrollo aeroespacial cobró nuevos bríos gracias a la implementación de políticas activas. En ese sentido, el Celpa 1 fue escenario en 2011 de un acontecimiento que le permitió reverdecer sus laureles y que conmocionó a la cercana localidad de Chamical. En julio de 2011 se lanzó desde allí el Gradicom II, un cohete de dos etapas con dos motores de propulsante sólido construido por el Citedef (ex Citefa).

El Gradicom es un desarrollo que se las trae. Por sus características puede convertirse a futuro en un versátil cohete aplicable a diversos fines, desde estudios científicos hasta la colocación de un satélite en órbita, lo que en tiempos del SACD no es poca cosa. La ocasión sirvió para probar todo el sistema –motores, separación de etapas y elementos de medición y transmisión de datos– y también para revivir la vieja gloria del Celpa I.

Para el lanzamiento del Gradicom II el centro debió ser convenientemente adaptado a los tiempos tecnológicos que corren. El último cohete de dos etapas argentino, perteneciente a la serie Tauro, había despegado desde el Celpa 1 hacía 30 años, mucho tiempo atrás para el vertiginoso ritmo de la actividad cohetera. La informática, en su paso fulgurante, ha dejado avanzadísimos métodos de cálculo, de diseño y de predicción aerodinámica que facilitan enormemente las cosas, disminuyendo de manera considerable los tiempos de desarrollo, pero que no pueden prescindir del ingenio y la creatividad humanos. Ese algo que los tecnólogos suelen llamar knowhow –saber cómo– y que ha podido ser preservado a pesar de los embates de las políticas de defensa y de ciencia y tecnología de fines del siglo XX. Lejos de refugiarse en el fuego del recuerdo –como sugiere irónicamente el tango–, a sus cincuenta años el Celpa 1 está nuevamente en carrera para ser protagonista del retomado camino del desarrollo aeroespacial argentino.


Fuente: Diario Página/12

domingo, 5 de agosto de 2012

El curiosity a punto de tocar suelo Marciano

Curiosity, el complejo vehículo explorador de la NASA amartizará en pocas horas; lleva un laboratorio capaz de analizar rastros de vida en el planeta rojo.


A pocas horas del crucial evento y como si fuera un gran director de música, la NASA dispondrá de varios instrumentos situados en el espacio para ejecutar su obra perfecta: el crucial y peligroso descenso a Marte del vehículo robot más complejo construido hasta ahora.

Los "instrumentos" con los que contará la agencia espacial estadounidense son tres sondas que hoy orbitan el planeta rojo y testificarán cómo se desarrollará el amartizaje del rover todoterreno Curiosity (Curiosidad), un verdadero laboratorio en movimiento cuya misión principal es la de descubrir compuestos orgánicos que permitan averiguar si el ambiente del planeta rojo contiene o pudo albergar vida, y de existir, si ésta es nativa o provendría de meteoritos.

 



De esta manera, la NASA tiene todo listo para que sus sondas Odyssey y Reconnaissance Orbiter, junto con la Mars Express, de la Agencia Espacial Europea (ESA), puedan enviar desde la atmósfera marciana la confirmación del esperado exitoso descenso de Curiosity en el cráter Gale de Marte, en lo que los ingenieros espaciales denominaron como una maniobra de "siete minutos de terror".

El observador Odyssey, que orbita Marte desde 2001, sufrió un fallo hace pocas semanas, que debió ser corregido mediante una maniobra de reposicionamiento de último momento, para permitir que la sonda pueda certificar la llegada de Curiosity al suelo marciano.

Puntualmente a las 5.31 GMT del 6 de agosto se espera que Odyssey transmita a la Tierra la noticia del exitoso amartizaje del vehículo robot. Esa información habrá viajado 14 minutos por el espacio hasta llegar a la Tierra. Las otras dos sondas marcianas, Reconnaissance Orbiter y Mars Express, también observarán el acontecimiento, pero por motivos técnicos sólo podrán emitir sus datos más tarde.
 

Descenso crucial

El argentino Miguel San Martín, ingeniero principal de guiado, navegación y control del Laboratorio de Ciencia de Marte de la NASA, será el encargado de posar sobre suelo marciano al vehículo Curiosity.

Después de ser lanzado el 26 de noviembre de 2011 desde Cabo Cañaveral, Florida y viajar por el espacio durante 245 días (poco más de ocho meses) a una velocidad de 12.000 kilómetros por hora y cubrir una distancia de casi 570 millones de kilómetros, el rover descenderá primero con el paracaídas más grande jamás construido, y luego mediante un mecanismo de propulsión y un sistema de cables similar a las grúas aéreas que utilizan los helicópteros para colocar equipo pesado en lugares inaccesibles en la Tierra.

Debido a las grandes dimensiones del vehículo (con 3,05 metros de largo, 2,74 metros de ancho y 2,10 de altura hasta su mástil) y un peso de casi una tonelada, descenderá primero con el paracaídas más grande jamás construido, y luego mediante un mecanismo de propulsión y un sistema de cables similar a las grúas aéreas que utilizan los helicópteros para colocar equipo pesado en lugares inaccesibles en la Tierra.

Esa arriesgada maniobra supone detener su caída de casi 20.000 kilómetros por hora a 0 en sólo siete minutos, lo cual requiere que pase por una "metamorfosis en la que cambia su configuración más de siete veces", en lo que reviste para los científicos de la NASA la misión robótica más complicada de la historia. Los anteriores vehículos enviados a Marte de menor masa, como el Spirit y el Opportunity, descendieron allí protegidos por globos gigantes que amortiguaron el impacto, pero el Curiosity requirió que se diseñara el sistema de paracaídas y grúa con retrocohetes para amartizar.

Cuando el robot explorador esté en el suelo, su transporte desprenderá los cables y se apartará para finalmente desplomarse sobre la superficie marciana, sin dañar las 17 cámaras y los 10 instrumentos científicos de última generación que lleva.

Búsqueda de indicios de vida

El Laboratorio Científico de Marte (MSL, por sus siglas en inglés), dentro de Curiosity, que buscará las posibles evidencias de un entorno favorable microbiano, incluidos los ingredientes químicos de la vida, fue descripto como la nueva "máquina de ensueño" por los científicos de la NASA, que vienen trabajando en este proyecto desde 2003 con una inversión de 2500 millones de dólares. 

Para ello, los científicos dispusieron que descienda en el cráter Gale, que surgió por el impacto de un meteorito hace más de 3000 millones de años, ya que creen que con el paso del tiempo, los sedimentos llenaron el cráter de más de 150 kilómetros de ancho y los vientos esculpieron la montaña de casi 5 kilómetros de altura, llamado el Monte Sharp.

Así, las pilas de capas de roca del Monte Sharp se pueden leer como las páginas de un libro: los depósitos más antiguos se encuentran en la base y a medida que se avanza hacia la cima está el material más reciente, lo que ofrece un registro de la historia de Marte a través del tiempo.

 
Desde el comando central de la NASA se monitorea al compleja misión (Crédito: NASA)

Imágenes desde el espacio revelan señales de agua en las capas inferiores de la montaña, como pliegos minerales de arcillas y sales de sulfato, que se forman en presencia de agua. Pero la vida como la conocemos necesita algo más que agua: también necesita nutrientes y energía.

Por eso, el vehículo, que puede recorrer unos 20 kilómetros por día, dispone de un brazo mecánico de 2,10 metros, dotado de un martillo y un cañón láser capaz de romper y vaporizar las rocas. El brazo podrá tomar el polvo obtenido e introducirlo en conductos para el análisis químico y biológico, mientras un espectrómetro analizán los gases liberados.

Los científicos dudan de que en ese lugar haya estructuras complejas de carbono, propias de la materia viva, porque recibe abundante radiación cósmica, pero bien podría hallarse algún rastro penetrando hasta los cinco centímetros bajo la superficie, que puede hacer Curiosity.

La misión, que durará un año marciano, es decir dos terrestres, buscará determinar si el ambiente marciano tiene o tuvo condiciones para albergar vida, ya fuera que ésta se gestara en el propio planeta o llegara en meteoritos.


Fuente: Diario La Nación

La NASA elige tres empresas privadas para salir al espacio

Tres compañías aeroespaciales construirán pequeñas naves para llevar y traer astronautas a la Estación Espacial, mientras la agencia se concentra en ir a Marte

La NASA eligió a tres compañías aeroespaciales para que construyan pequeñas naves con el fin primordial de llevar y traer astronautas a la Estación Espacial Internacional. 

Esta es la tercera fase de los esfuerzos de la NASA por hacer que compañías privadas asuman la labor del transbordador espacial, ya retirado de servicio. Las empresas compartirán más de 1.100 millones de dólares.

Las tres empresas son Boeing Co., de Houston; Space Exploration Technologies, llamada SpaceX, de Hawthorne, California; y Sierra Nevada Corp., de Louisville, Colorado. Dos de las naves son cápsulas similares a las de la era del proyecto Apolo y el diseño de la tercera se parece un poco al de los recientes transbordadores.

Una vez que se construyan las naves, la NASA planea contratar a las compañías privadas para que envíen a los astronautas al espacio antes de los próximos cinco años. Hasta que estén listas, la agencia espacial le está pagando a Rusia para que haga ese trabajo, a razón de 63 millones de dólares por astronauta. En un comunicado difundido ayer, Charles Bolden, el administrador de la NASA, dijo que la medida "ayudará a mantenernos en el camino para dirigirnos hacia la subcontratación de los vuelos espaciales tripulados".

La NASA espera que, al tener a firmas privadas que transporten astronautas a la órbita baja de la Tierra, pueda concentrarse en metas a largo plazo de mayor envergadura, como el envío de tripulaciones a algún asteroide cercano y, a la larga, a Marte. Las compañías privadas también pueden ganar dinero en el turismo y en otros negocios no relacionados con la NASA.

Boeing es una de las empresas espaciales más antiguas y grandes con una larga historia en la construcción y lanzamiento de cohetes y de trabajar con la NASA, colaboración que se remonta a los días del proyecto Mercury.

SpaceX es una compañía relativamente nueva iniciada por Elon Musk, que ayudó a crear la empresa de administración de pagos PayPal y dirige la de automóviles eléctricos Tesla Motors.

Sierra Nevada lleva 25 años en el negocio espacial, pero la mayor parte de ellos en una escala mucho menor que Boeing. 


Fuente: Diario La Nación

viernes, 1 de junio de 2012

La cápsula Dragon amerizó en el Pacífico

La cápsula espacial de carga no tripulada Dragon, propiedad de la empresa estadounidense SpaceX, amerizó en el Océano Pacífico culminando una exitosa misión a la Estación Espacial Internacional (ISS) que allana el camino para los vuelos espaciales privados.

Amerizaje exitoso!", dijo el presidente de SpaceX, Elon Musk, en un mensaje en su cuenta deTwitter después de que la cápsula cayera en aguas de la costa mexicana a las 12:42 (hora argentina). Los barcos para recuperarla se dirigían hacia la cápsula, que se posó en el mar con ayuda de tres enormes paracaídas rojos y blancos cerca del lugar previsto, a unos 900 kilómetros del estado mexicano de Baja California, dijo la NASA. 

"¡Amerizaje! La cápsula Dragon de SpaceX cayó de manera segura en el Océano Pacífico finalizando la primera misión de una empresa comercial para el reabastecimiento de la ISS", dijo la NASA en Twitter.

El regreso de Dragon a la Tierra tiene lugar tras una exitosa misión de transporte de carga a la ISS, convirtiendo a SpaceX en la primera empresa en enviar y regresar su propia cápsula hacia y desde la estación orbital.

La NASA y las autoridades estadounidenses han aplaudido la misión como un gran avance para los vuelos espaciales, que allana el camino para que las empresas privadas transporten carga y astronautas a la ISS en los próximos años.



(Crédito: AP - NASA)


El final en 2011 del programa de transbordadores de la NASA tras tres décadas de servicio dejó hasta ahora a Rusia como única nación capaz de transportar astronautas a la estación orbital.

Japón y Europa también tienen naves capaces de llevar suministros al laboratorio espacial, pero no de regresar con la carga intacta. La nave Dragon de SpaceX es más grande que las cápsulas rusas Soyuz y puede regresar a la Tierra con más equipos.

Dragon, una cápsula reutilizable de seis toneladas, en forma de campana y con dos antenas solares, tiene 4,4 metros de alto y 3,66 metros de diámetro. Puede llevar hasta 3.310 kilos, divididos entre la cápsula presurizada y la bodega no presurizada.

SpaceX y su competidora Orbital Sciences Corporation recibieron fondos de la NASA para desarrollar sus capacidades de transporte espacial y probablemente se conviertan en los principales transportistas de carga y tripulación de la ISS, que tiene previsto seguir funcionando hasta 2020, según la NASA.

El regreso de Dragon allana el camino en septiembre para el primero de doce vuelos de carga para abastecer a la ISS, previstos en el contrato de 1.600 millones de dólares de SpaceX con la NASA. Orbital Sciences Corp., la segunda empresa que firmó un contrato (de 1.900 millones de dólares) con la NASA para llevar carga a la ISS, tiene previsto lanzar su primer vuelo de prueba en agosto y realizar una misión de prueba a la ISS en diciembre, anunció la NASA.

Dragon fue lanzado desde Cabo Cañaveral en Florida el 22 de mayo llevando consigo 521 kilos de carga para el laboratorio espacial, incluidos alimentos, suministros, y equipamiento científico, y regresó a la Tierra con 660 kilos de experimentos y otros materiales.


Fuente: Diario Perfil

sábado, 26 de mayo de 2012

La cápsula privada Dragon-X se acopló a la ISS

La cápsula espacial DragonX se acopló ayer a la Estación Espacial Internacional alcanzando así uno de los más añorados hitos en materia de colaboración espacial entre empresas privadas y agencias gubernamentales. La cápsula, diseñada y construida por la empresa estadounidense SpaceX, está repleta de provisiones necesarias para los astronautas de la ISS. 

Es importante aclarar que la cápsula no esta tripulada; todavía resta esperar bastante para que un desarrollo espacial civil pueda volar con astronautas hasta la órbita de la ISS, pero lo importante es que esta hazaña es capaz de cambiarlo todo. Hasta ahora, sólo un puñado de países contaba con los medios para reaprovisionar la ISS.

Ante tamaña noticia quisiera hacer algunas reflexiones. La experiencia de ayer no deja de ser grandilocuente e inspiradora para toda una nueva generación de visionarios espaciales que desde la órbita privada intentarán continuar expandiendo el campo de acción del hombre en el espacio. Sin embargo, creo que es peligroso que los estados vean estos logros como una razón para disminuir su responsabilidad en lo que a exploración espacial se refiere. 

Si bien un monopolio espacial en manos privadas es todavía un escenario improbable, es sabido que los intereses de los particulares no siempre son los del bien común; y por éstos deberían velar los estados. Quedarnos en la órbita baja durante muchas décadas, como pareciese augurar el futuro, sería un error imperdonable. 

Naturalmente, la simbiosis privada/estatal que acaba de inaugurarse a partir del increíble acople de DragonX con la ISS va a encontrar su máximo potencial en la órbita baja terrestre pero esta interacción tendría que ser la piedra inaugural de una nueva era de exploración. Es fundamental que el hombre prosiga la exploración tripulada del sistema solar truncada hace casi 40 años cuando la última misión Apollo visitó la luna. Volver a la luna y viajar a Marte tienen que ser las prioridades. 

                    
La cápsula Dragon X desde la ISS (Crédito: NASA)

jueves, 29 de diciembre de 2011

La misión Kepler: la NASA descubrió dos planetas del tamaño de la tierra

Orbitan una estrella distante; son los más pequeños hallados hasta ahora fuera de nuestro sistema solar

Dos planetas del tamaño de la Tierra que orbitan una estrella distante fueron hallados por los astrónomos de la misión Kepler de la NASA. El hallazgo fue calificado como "un hito en la búsqueda de mundos extraterrestres". "Después de casi tres años, el observatorio orbital Kepler ha confirmado la existencia de planetas que orbitan estrellas", dijo en una conferencia telefónica Nick Gautier, del Laboratorio de Propulsión de la NASA en Pasadena, California. 

Los dos planetas, bautizados Kepler-20e y 20f, son los más pequeños hallados hasta ahora en una órbita en torno a una estrella fuera de nuestro sistema solar. Ambos orbitan la estrella Kepler-20, un astro de tipo G levemente más frío que el Sol y ubicado a casi mil años luz de la Tierra, señalaron los científicos. Los investigadores creen que estos planetas tienen una composición rocosa, de manera que sus masas deben de ser entre 2,7 menos y 3 veces más que la masa de la Tierra.

David Charbonneau, profesor de astronomía en la Universidad Harvard, explicó que, en realidad, los astrónomos han encontrado cinco planetas. "En nuestro sistema solar hay ocho planetas rocosos, ubicados más cerca del sol, y otros más gaseosos, ubicados más lejos", explicó. "En el sistema de la Kepler-20 los planetas están alegremente mezclados: el primero que se encuentra es parecido a Neptuno, el siguiente es rocoso, el siguiente Neptuno, el otro rocoso... uno grande y uno chico, uno grande y uno chico, uno grande... y todos orbitan dentro de la distancia que Mercurio orbita al Sol". 


Fuente: Agencia EFE y NASA

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Sobre el observatorio Kepler

La misión Kepler tiene como objetivo la detección de planetas extrasolares mediante un observatorio espacial que se encuentra en órbita alrededor del Sol. Este satélite posee un fotómetro que funciona en el rango óptico-infrarojo cercano con el fin de monitorear alrededor de ciento cincuenta mil estrellas en un campo fijo, y así poder detectar variaciones en sus curvas de luz debido a la presencia de planetas. Hasta el momento se han encontrado alrededor de 2300 candidatos de los cuales sólo unos 40 han sido confirmados. El siguiente video muestra algunas de las características comparativas de 1236 candidatos:

Kepler Exoplanet Candidates from blprnt on Vimeo.



Como referencia se muestran las órbitas de Mercurio, la Tierra, Marte y Júpiter. Luego se compara la temperatura y el tamaño del planeta con el tamaño de su órbita respectivamente. Los candidatos KOI 326.01 y KOI 314.02 que se muestran tienen las mayores probabilidades de encontrarse dentro de la zona de habitabilidad de sus estrellas (ver este enlace). 

Como puede verse, la gran mayoría de los sistemas orbitan sus estrellas a una distancia menor que lo que lo hace la tierra alrededor de Sol. Esto se debe probablemente al relativamente poco tiempo de observación alcanzado hasta el momento por el observatorio Kepler. En consecuencia, es esperable que a medida avance la misión puedan detectarse planetas con períodos orbitales más largos, y por lo tanto, órbitas más distantes de sus estrellas (recordar la tercera ley de Kepler del movimiento planetario: el cuadrado del período es proporcional al cubo del semi-eje mayor de la órbita).

sábado, 17 de diciembre de 2011

La NASA lanzó su mayor robot explorador rumbo a Marte

La sonda que transporta al vehículo robotizado Curiosity (Curiosidad) viajará durante 9 meses para llegar en agosto al planeta rojo; el explorador, que pesa casi una tonelada, es un laboratorio móvil que buscará compuestos orgánicos.

El explorador espacial estadounidense Curiosity despegó este sábado para un viaje de casi nueve meses hacia Marte, en búsqueda de señales de vida en el planeta rojo. 

El vehículo robotizado es el mayor que se haya construido y es parte del Laboratorio Científico de Marte (MSL por sus siglas en inglés) de la NASA, con un costo de 2.500 millones de dólares, que despegó de Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos) a las 10 de la mañana (hora local), impulsado por un cohete Atlas V.

Si el proyecto avanza como está planeado, el Curiosity aterrizará dentro de nueve meses, el 5 de agosto de 2012, y será capaz de enviar informes a los científicos sobre sus hallazgos, sin traer físicamente las muestras de roca a la Tierra.

Para hacer esto, el dispositivo del tamaño de un vehículo utilitario, equipado con un brazo robótico, cuenta con un perforador y una serie de 10 instrumentos científicos que incluyen dos videocámaras de color, un rayo láser capaz de destruir rocas, y una caja de herramientas para analizar sus contenidos.

La NASA ve Curiosity como un punto medio en el largo camino de descubrimiento del planeta, que podría culminar con una misión de exploración humana en 2030.

La exploración de Marte, por parte de la NASA, comenzó en 1976 con el aterrizaje del vehículo espacial Viking y ha continuado, más recientemente, con los vehículos robotizados Spirit y Opportunity que comenzaron a recorrer la superficie marciana en 2004. Spirit dejó de funcionar el año pasado, pero Opportunity todavía está trabajando.


Fuente: Diario La Nación

martes, 1 de noviembre de 2011

Shenzhou 8: hacia un nuevo laboratorio espacial

China lanza el Shenzhou 8

La "nave mágica", como la llaman en ese país, es una misión clave en el intento de montar una estación espacial permanente.

Esta madrugada, China lanzó el transbordador "Shenzhou 8", una nave sin tripulantes, en lo que constituye una misión clave en el objetivo de ese país de montar una estación espacial permanente en el lapso de una década. 

El aparato también es conocido como "la nave mágica", e intentará la primera maniobra de acoplamiento con el módulo "Tiangong 1" (que significa "Palacio del Cielo") dos días después de su lanzamiento. Según precisó Wu Ping, portavoz del programa espacial tripulado de ese país se mantendrá acoplada durante 12 días.



El "Shenzhou 8" partió a bordo de un cohete Long March-2F, desde el remoto centro de lanzamiento satelital Jiuquan, en la provincia de Gansu, en el noroeste de China.

El transbordador lleva a bordo un dispositivo de experimentación con el que científicos chinos y alemanes estudiarán los efectos de la falta de gravedad, y según declaraciones del director de investigaciones del centro espacial de Alemania, Peter Preu, el lanzamiento "salió muy, muy bien".


Fuente: Diario La Nación

domingo, 30 de octubre de 2011

El director de la NASA felicitó a la Argentina por el satélite SAC-D

Charles Bolden afirmó estar orgulloso del trabajo en conjunto con los científicos locales, que presentaron los resultados de la misión Aquarius

Lejos de su perfil como ex-marine y militar estadounidense, el director de la NASA (Agencia espacial de EE.UU.) se mostró muy amable y no se cansó de halagar durante su breve paso por nuestro país, al programa científico espacial argentino y particularmente a la misión del satélite SAC-D/Aquarius lanzado en junio último.

"Estamos muy orgullosos de la sociedad que formamos con la Argentina en la misión SAC-D/Aquarius. Tienen ustedes un gran programa espacial científico y un gran futuro", expresó a LA NACION, Charles Bolden, el "administrador" de la NASA, que vino a nuestro país para presentar los primeros resultados "exitosos" del satélite argentino.




El más ambicioso proyecto espacial construido en Bariloche por más de 200 investigadores, científicos, ingenieros y técnicos, fue lanzado el 10 de junio último en la punta de un cohete Delta II de casi 40 metros de altura desde la desde la base espacial de Vandenberg, en EE.UU., después de diez años de trabajo intenso y en conjunto con la NASA y otras agencias espaciales del mundo.

Se trata de un verdadero observatorio del océano, el clima y el ambiente , en el que dentro de una estructura octogonal de aluminio de siete metros de alto y de 1300 kilogramos de peso, "conviven" nueve instrumentos científicos de máxima precisión: el Aquarius, de la NASA, que es un innovador medidor de la salinidad de mares y océanos, dos sensores franceses, uno italiano y cinco construidos en la Argentina.

Entre las principales aplicaciones del satélite se cuenta medir la salinidad de los océanos en un tiempo de siete días (antes se realizaba con barcos y tardaba años), predecir los cambios en la circulación oceánica, establecer parámetros ambientales con las especies biológicas y hacer alerta temprana de inundaciones, incendios forestales y erupciones volcánicas.

"Lógicamente estamos comprometidos en un amplio repertorio de proyectos para obtener más información sobre el clima de la Tierra y sus cambios", amplió Bolden en una conferencia de prensa donde se expusieron dichos resultados junto a un amplio grupo de científicos argentinos del la Comisión de Actividades Espaciales (Conae) y de otros importantes asociados como la empresa Invap.

"Por supuesto que tenemos el gran proyecto Aquarius/SAC-D, para estudiar los océanos del globo y su salinidad con la Argentina. Es un gran y rico portfolio con muchos participantes de todo el mundo. Estamos entrando en una edad de oro en la exploración, con humanos y naves espaciales. Es gran oportunidad, un placer el estar hoy aquí en medio de estas celebraciones y conocer más sobre su agencia y actividades, como así también dejar los mejores saludos de NASA y los Estados Unidos de América", concluyó Bolden, que prestó mucha atención a la exposición de los científicos e investigadores.

Inclusive, se permitió realizar una broma sobre su visita a la Argentina. "Pasé por este país varias veces, pero es la primera vez que piso esta tierra", comentó Bolden con una sonrisa, explicando enseguida que como astronauta de la NASA (miembro de la tripulación en cuatro misiones en trasbordadores espaciales) sobrevoló muchas veces la Argentina desde el espacio.

 

Mapa global de la sal

El primer mapa global de la salinidad de los mares, esencial para comprender y prever los movimientos de las masas de agua y los cambios climáticos, fue completado gracias a los datos recopilados del instrumento Aquarius. "El mapa confirma algunos datos ya conocidos relativos a una alta salinidad de las zonas subtropicales y la concentración mucho más elevada en el Océano Atlántico, comparado con el Pacífico y el Indico. Esta información significa un gran momento en la historia de la oceanografía", comentó Arnold Gordon, miembro del grupo de investigación Aquarius y docente de la Universidad de Columbia.

También revela algunas peculiaridades vinculadas con fenómenos de amplio alcance, como las precipitaciones, evaporación, circulación y contribución de los ríos. El Aquarius, entretanto, seguirá monitoreando los eventuales cambios del mapa de la salinidad oceánica para tratar de descubrir sus conexiones con los cambios climáticos.

"Estamos demostrando a nuestros congresos que agencias como la NASA y la Conae, marcan una nueva era en la cooperación internacional, sin la cual es imposible investigar", afirmó el director de la estadounidense División Ciencias de la Tierra, Michael Freilich.

El especialista consideró que la misión sienta las bases en el siglo 21 para que todas las naciones del mundo observen este planeta en que vivimos y entiendan la Tierra como sistema complejo, tarea que no puede hacer un solo país, "en forma realista".


 
 
 


Mapa de la salinidad de los océanos de la Tierra; en rojo se concentra más sal y en azul menos. Foto: Archivo 

 

Usos en la Argentina

Sandra Torrusio, Investigadora Principal del SAC-D de la Conae, contó que "puede obtenerse en horas un mapa de situación de la pesca y el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero, INIDEP, ya utiliza parte de los datos, que son de gran impacto económico".

Durante una conferencia de prensa en el Palacio San Martín de la Cancillería, los responsables de la misión que el pasado 10 de junio puso en el espacio el aparato SAC-D fabricado en Argentina con 8 instrumentos, brindaron un seminario para un centenar de científicos involucrados en el proyecto desde hace una década.

Torrusio informó que entre las 15 propuestas de utilidades presentadas por importantes instituciones científicas nacionales, se cuentan aplicaciones costeras y de estudio de biodiversidad, del Centro Nacional Patagónico, CENPAT, en Puerto Madryn, y análisis térmico para predecir erupciones volcánicas, del Servicio Meteorológico Nacional.

Entre las principales aplicaciones del satélite se cuenta predecir los cambios en la circulación oceánica, establecer parámetros ambientales con las especies biológicas y hacer alerta temprana de inundaciones, incendios forestales y erupciones volcánicas.

Torrusio expuso que los primeros datos de la salinidad en Argentina colectados por Aquarius verifican una coincidencia plena con los datos históricos", lo cual es relevante para validar los datos que llegan por satélite.

El satélite es obra de todo el sistema científico argentino, incluido el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas -Conicet-, la Comisión Nacional de Energía Atómica -CNEA, la Universidad de La Plata y la empresa rionegrina Invap, entre muchos otros, reivindicó Conrado Varotto, director Ejecutivo y Técnico de la Conae.

El satélite y sus ocho instrumentos que hoy orbitan a 657 kilómetros de altura son producto de la cooperación entre las agencias espaciales de Argentina, Estados Unidos, Italia, Francia, Canadá y Brasil.

El administrador de la NASA, Charles Bolden, agradeció la hospitalidad presidencial y científica local, y declaró que "Argentina es líder con más de 120 escuelas incorporadas al programa educativo satelital 2MP", por "Dos Millones de Pibes", objetivo del plan pedagógico, "vamos a ampliar el acceso a órbitas menores para empresas privadas y vamos a ampliar la tecnología para llegar a Marte, porque estamos ingresando a una edad de oro de la tripulación", concluyó Bolden.


Fuente: Diario La Nación y Agencia Telam


domingo, 25 de septiembre de 2011

El satélite argentino SAC-D envió su primera imagen

104 días después de su lanzamiento al espacio, ya están las primeras imágenes. Sirven para mediar la salinidad de los océanos y la humedad de los suelos.

Ciento cuatro días después de su lanzamiento al espacio, el satélite argentino SAC-D remitió su primera imagen a través del instrumento que fabricó la NASA, el Aquarius: "El artefacto está mostrando una calidad de visión mucho mayor a la que esperábamos", expresó -vía comunicado oficial- Gary Lagerloef, uno de los investigadores principales de la misión conjunta entre Argentina y Estados Unidos.

El SAC-D fue lanzado al espacio el 10 de junio pasado; pesa alrededor de 1500 kilos y se encuentra a unos 650 kilómetros de distancia con la tierra. Su función principal es la de medir la salinidad de los océanos, la humedad de los suelos para así estudiar y conocer a fondo los fenómenos climáticos en el mundo.

El satélite argentino-estadounidense da la vuelta al mundo en 90 minutos y es monitoreado desde la central terrena Teófilo Tabanera que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) tiene en la localidad cordobesa de Falda del Carmen, a unos 30 kilómetros de esta Capital.

Desde el 25 de agosto, el Aquarius -su instrumento más importante compuesto por un radiómetro y un escatómetro-, comenzó a remitir datos que sirvieron para conformar la representación que fue publicada por NASA en su sitio oficial.

"El instrumento está realizando mediciones continuas, coherente y globales de la salinidad de los océanos, incluyendo las mediciones de lugares en donde nunca antes se había producido", destacó Michael Freilich, director de Tierra de NASA.


Patrón de salinidad de los océanos medido por el instrumento Aquarius 
(Crédito: CONAE/NASA)

De acuerdo a la información a la que accedió este diario, el satélite remite alrededor de 90 mil datos en cada una de sus pasadas que son receptados por 5 estaciones repartidas en distintos países del mundo. Desde su puesta en órbita, el artefacto atravesó con éxito la etapa de "operatividad" y se aguarda que, en las próximas semanas, ya estén listas las primeras conclusiones correspondientes al "modo ciencia".

Consultado al respecto, Marcelo Oglietti, jefe de operaciones del SAC-D Aquarius de la CONAE, dijo a Clarín: "La imagen corresponde a una primera observación que hizo el instrumento estadounidense. Por ahora, los elementos argentinos no han sido puestos en funcionamiento ya que continuamos en una etapa operativa. Una vez que todo sea bien calibrado, el SAC-D se complementará con el Aquarius para lograr una lectura más clara y precisa desde el espacio", se explayó.

Palabra seguida, Oglietti aseguró que "falta alrededor de un mes para que el artefacto funcione al 100 por ciento y puedan procesarse datos de todo el mundo".

El mapa -según se destaca en la gacetilla oficial-, "ha puesto de manifiesto un patrón de la salinidad superficial del océano que es rico y variable a través de un amplia gama de colores". En el escrito, también se señala que "este es un gran momento en la historia de la oceanografía ya que la primera imagen plantea muchas preguntas que deben ser explicadas por los científicos".


Fuente: Diario Clarín

La NASA presentó el proyecto del nuevo cohete que utilizará con las capsulas orion

Después del fin de la era de los transbordadores, la Agencia Espacial de EE.UU. dio a conocer el cohete SLS que podría llevar al hombre al planeta rojo en 2030

La NASA presentó hoy el nuevo sistema de lanzamiento espacial con el que quiere volver a ponerse a la cabeza de la exploración del espacio y alcanzar nuevas metas como el primer viaje tripulado a un asteroide y el anhelado viaje a Marte.

Estos nuevos destinos significan abandonar la baja órbita terrestre, con la que trabajó en los últimos 30 años con los transbordadores espaciales, y aventurarse en el espacio más profundo, algo que la NASA se propone hacer por primera vez con naves tripuladas.

La fecha no es tan lejana, ya que según el plan que presentó el presidente Barack Obama el pasado año se prevé alcanzar un asteroide en 2025 y enviar la primera misión al Planeta Rojo en 2030.

Con el nuevo sistema de lanzamiento, el más potente hasta ahora desde el Saturno V con el que llegaron a la Luna los tripulantes de la misión Apolo hace más de 40 años, se está un paso más cerca, aseguró el director de la NASA, Charles Bolden.

"Este es un gran día para la NASA y para la nación. Estamos invirtiendo en tecnologías para vivir y trabajar en el espacio, y preparando el escenario para visitar los asteroides y Marte. Este nuevo sistema de lanzamiento creará buenos puestos de trabajo en Estados Unidos y garantizará el liderazgo estadounidense en el espacio", dijo Bolden.

Después de meses de estudiar distintos planes y diseños, Bolden presentó junto con varios miembros del Congreso el plan general de la administración Obama para diseñar el cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por su sigla en inglés).

El cohete, cuya finalización está prevista para 2017 a un costo estimado de 35.000 millones de dólares, llenará el vacío en el programa de vuelos tripulados estadounidenses tras la finalización del programa del transbordador espacial en julio pasado.

"El presidente Obama nos ha retado a ser atrevidos, a soñar a lo grande, y eso es exactamente lo que estamos haciendo en la NASA, con este proyecto que inspirará a millones de personas en todo el mundo", dijo Bolden.

Con esta decisión culminan meses de debate para que la NASA cuente con un sistema de lanzamiento no sólo potente, sino versátil, que permita ir adaptándolo con las nuevas tecnologías a las necesidades que surjan.

La nueva nave espacial

El cohete está diseñado para trasladar a los astronautas en una cápsula Orión instalada en la parte superior, así como grandes cantidades de carga, equipo y experimentos a la órbita terrestre y otros destinos más lejanos, y servirá como respaldo para las naves de transporte comercial que realizarán los vuelos de carga y reemplazo de astronautas a la Estación Espacial Internacional (EEI).
Tendrá una capacidad inicial de 70 toneladas, capaz de elevar la cápsula con seis tripulantes, y que se ampliará hasta las 130. Más adelante se prevé que pueda llegar a entre 140 y 165 toneladas.

Utilizará hidrógeno y oxígeno líquidos como combustible, además será propulsado por motores RS-25D/E y en las etapas superiores motores J2X. La NASA tiene previsto empezar las pruebas de lanzamiento en 2017.

Después de la cancelación del programa Constelación y la retirada del transbordador en julio, la NASA se quedó sin vehículo lanzador propio, pero este nuevo cohete de carga pesada será la "clave" para la ejecución del plan trazado por el presidente Obama y el Congreso bajo la NASA Authorization Act del pasado año, aseguró Bolden.

"Una vez resuelta la arquitectura del sistema de lanzamiento de carga pesada, la NASA puede ahora seguir adelante con la construcción del cohete, y la de una nueva generación de vehículos y de tecnologías necesarias para un ambicioso programa de misiones tripuladas en el espacio profundo", señaló en un comunicado John Holdren, asistente de la Casa Blanca para Ciencia y Tecnología.

El proyecto tiene un valor estimado de unos 18.000 millones de dólares en su primera etapa, unos 3.000 millones de dólares anuales hasta 2017, explicó en rueda de prensa Bill Gerstenmaier, responsable del recién creado Directorio de Operaciones y Exploración Humana de la NASA (HEO, por su sigla en inglés).

Gerstenmaier reconoció que será difícil de construir, pero dará a la NASA "la capacidad de ir más allá de la órbita baja terrestre y de lo que ningún otro país haya conseguido". Aseguró, además, que el plan se ha calculado con la suficiente flexibilidad para que en caso de que el Gobierno reduzca el presupuesto de la NASA, la agencia pueda seguir trabajando en este proyecto.

La senadora Kay Bailey de Texas, cuyo estado acoge uno de los centros principales de la NASA en Houston, aseguró: "esto es lo que llevábamos esperando ver desde hace tiempo".

Fuente: Agencias AFP, EFE y AP.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La NASA logró fotografiar las huellas de las misiones Apolo en la Luna

Son las imágenes más nítidas captadas desde el espacio. Muestran dónde se posaron las naves y por dónde caminaron los astronautas.

La NASA quiere derrumbar el mito sobre que el hombre no llegó a la Luna, por lo que hoy dio a conocer una serie de imágenes tomadas por la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO), que muestran la huella que dejaron las misiones Apolo y aportan pruebas a la causa.

La sonda ha capturado las imágenes más nítidas jamás tomadas desde el espacio de las marcas que dejaron las misiones Apolo 12, 14 y 17 en los lugares en los que se posaron, así como las huellas que dejaron los astronautas al explorar la superficie lunar.


(Crédito: NASA)

El director de la División de Ciencia Planetaria de la NASA, Jim Green; el principal investigador del LRO Mark Robinson de la Universidad de Arizona, y Richard Vondrak, científico del proyecto LRO en el centro espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland, presentaron las imágenes en una conferencia de prensa.

Las fotografías permitirán a los expertos seguir los pasos de los astronautas con mayor claridad para ver dónde se tomaron muestras de la Luna que trajeron a la Tierra y dónde se llevaron a cabo los primeros experimentos científicos.



(Crédito: NASA)

Los expertos mostraron los huecos que dejaron las misiones al posarse y los rastros que dejaron los astronautas cuando salieron del módulo lunar a explorar a pie la superficie rocosa. Incluso se puede ver la última ruta realizada por humanos en la Luna.

Más allá de lo impactante de las imágenes, también tendrán una gran utilidad científica, aseguró Green, ya que facilitarán determinar visualmente las similitudes de las rocas traídas a la Tierra con otras áreas no exploradas de las que dé imágenes el LRO.
Afirmó que esto les da una gran oportunidad para continuar con el proceso de cartografiar la Luna con más precisión y determinar nuevos lugares de aterrizaje en misiones futuras.

El LRO, que partió en junio de 2009 con la misión de buscar posibles sitios de descenso para las naves tripuladas y cuya misión fue extendida y ampliada, ha enviado una batería de 1.500 imágenes que los científicos analizan minuciosamente.

La precisión de sus instrumentos ayuda a confeccionar un mapa tridimensional y de alta resolución de la superficie lunar, así como los cráteres más profundos, además de hacer un examen del espectro ultravioleta del satélite.

Fuente: EFE/Diario Clarin

sábado, 3 de septiembre de 2011

Argentina y Brasil con la idea de crear una agencia espacial sudamericana

El ministro de Defensa de Argentina, Arturo Puricelli, le propuso en Sao Paulo a su homólogo brasileño, Celso Amorim, la creación de una agencia espacial suramericana.

Puricelli, que participó en el seminario “La industria de defensa como inductor de la transformación de la defensa nacional”, instó a las autoridades y empresas de los dos países a crear una estrategia que le permita a la región desarrollar el sector satelital.

Nuestras comunicaciones están dependientes de la prestación de servicios que son dados por satélites de países de otras regiones y por eso debemos sumar esfuerzos para acceder al espacio con una agencia espacial suramericana”, justificó el ministro argentino.

Puricelli destacó para tal propósito los “espacios existentes y la capacidad brasileña”, además de las “potencialidades” de Argentina en ese campo, que, según él, “pueden ser muy bien aprovechadas”.

Tener un lanzador satelital suramericano. ¿Qué nos lo impide? El desafío de los ministros es apropiarnos de la agenda espacial suramericana y tener en 2025 satélites nuestros, suramericanos”, apuntó.

En 2025, recordó el ministro, los países que no dispongan de radares para su espacio aéreo civil tendrán que comprar el servicio a otras naciones que desarrollen ese tipo de tecnología.

No obstante, Puricelli señaló a Efe que la propuesta todavía es “una idea, una idea para trabajar, y mucho, y poderla así concretar”.

Sobre la propuesta de su colega argentino, Amorim indicó a Efe que Brasil considera la iniciativa “positiva y adecuada” pues “contribuye para la confianza” entre los países suramericanos y para transformarlos en una “comunidad de seguridad”.

En su discurso durante el seminario, Puricelli argumentó que Sudamérica tiene “muchas cosas por defender” y resaltó la producción alimentaria conjunta entre Argentina y Brasil, “que es la mayor del mundo”, además de riquezas naturales como los reservorios de agua del acuífero Guaraní, los recursos energéticos y la Amazonia.

Fuente: Notiexpress/ElLitoral
 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Dejarían vacía la Estación Espacial


Los astronautas van a abandonar la Estación Espacial Internacional, probablemente a mediados de noviembre, si no se pueden diagnosticar y corregir los problemas de la nave de carga rusa que originaron la explosión de la semana última. Incluso vacía, la estación espacial puede ser operada por los controladores desde la Tierra indefinidamente y no debería correr ningún peligro de salir de su órbita.

Actualmente, hay tres astronautas rusos, dos norteamericanos y un japonés viviendo en el espacio. "Haremos lo que sea más seguro para la tripulación y para la estación espacial", dijo Michael T. Suffredini, coordinador del programa de la estación espacial de la NASA, durante una conferencia de prensa realizada ayer. "Nuestro trabajo es proteger esa inversión, y es lo que vamos a hacer", dijo.

La construcción, de 100.000 millones de dólares, ha estado continuamente ocupada durante más de una década. El miércoles pasado, una nave rusa no tripulada conocida como Progress, que transportaba tres toneladas de víveres y suministros, se estrelló en Siberia. La telemetría del cohete indicó que una caída en la presión de combustible hizo que su computadora desactivara prematuramente la tercera etapa del motor a cinco minutos y medio del lanzamiento.

El cohete Soyuz, que eleva la nave Progress, es similar al que lleva a los astronautas hasta la estación espacial, y los funcionarios quieren asegurarse de que entienden qué falló en el lanzamiento de la semana pasada y pueden confiar en que no ocurrirá nuevamente. Por ahora, el próximo lanzamiento fue aplazado hasta fines de octubre.


Fuente: Diario La Nación

Explotó un cohete ruso después de despegar

Una nave rusa de carga que debía abastecer a la Estación Espacial Internacional (EEI) no pudo alcanzar su órbita luego de despegar y se estrelló en Siberia.

Aunque la EEI posee suficientes suministros, el accidente amenaza el lanzamiento de la próxima tripulación dentro de un mes. La porción superior del cohete Soyuz que falló es similar a la usada para lanzar a los astronautas. Además, tres de los seis residentes de la EEI que debían regresar a la Tierra dentro de dos semanas no podrían hacerlo.


(Crédito: AP) 


El Soyuz partió desde Kazakhstán y todo funcionó perfectamente durante 5 minutos. La tercera etapa se activó, pero el cohete "ordenó" parar el motor por una falla, según explicó Mike Suffredini, de la NASA.

Las autoridades espaciales rusas declararon "una falla total" luego de recibir informes de que habían caído los restos en Siberia. "La explosión fue tan intensa que en un radio de 100 km casi volaron los vidrios de las ventanas", declaró Alexander Borisov, de la región Choisky, en la provincia rusa de Altai, según indicó la agencia RIA Novosti.


Fuente: Diario La Nación

domingo, 24 de julio de 2011

La “era Soyuz” causa malestar en USA

“Empieza la era Soyuz de los vuelos tripulados al espacio, la era de fiabilidad”, reza el comunicado de la agencia espacial rusa Roskosmos emitido ayer (21/07), causando malestar en USA que tendrá que pagar US$ 63 millones cada vez que quiera poner un astronauta en órbita.

El regreso del Atlantis, la misión 135 de los transbordadores, pone fin a un programa de 40 años que hizo que los vuelos espaciales parecieran una rutina, a pesar de los 2 accidentes mortales en los que murieron 14 astronautas y que destrozaron 2 de las 5 naves espaciales de la NASA.

La última junta de investigación de accidentes recomendó retirar los transbordadores después de que se finalizara la construcción en la Estación Espacial, un proyecto en el que participaron 16 países.


Después de 4 décadas de enviar transbordadores a la órbita terrestre,
la NASA los ha retirado para centrarse en la construcción de nuevas naves que puedan viajar más lejos en el espacio.

El programa del transbordador espacial fue promocionado al público como barato, seguro y confiable, pero no resultó ser ninguno de los tres: Costó US$ 196 mil millones en 40 años, la vida de 14 astronautas y realizó menos de la mitad de los vuelos prometidos.


Ahora que ha regresado el Atlantis será junto con los otros 2 transbordadores una pieza de museo: más caro que cualquier pintura.
El costo total del programa fue más del doble de los US$ 90 mil millones calculados por la NASA originalmente. USA se gastó más en el programa que en el costo combinado de los viajes a la Luna, la creación de la bomba atómica y la construcción del Canal de Panamá.

Con la crisis, los costos fueron cortados… a cero,
dejando el futuro de estas expediciones en quien hasta no hace mucho era el rival a batir en la carrera espacial: Rusia.



Cohete Soyuz mientras es transportado hacia la base de lanzamiento.

Tras la finalización de la era de los transbordadores de la NASA, la agencia espacial rusa, Roscosmos, destacó que ahora, "en los viajes tripulados al espacio empieza la era de los Soyuz".

Desde ahora, estas naves serán las únicas que puedan llevar astronautas y materiales a la Estación Espacial Internacional (EEI). Para ello, hace poco la agencia firmó un contrato hasta 2016 con la NASA.


"Incluso si en los próximos años hay una alternativa a las Soyuz rusas, pasará mucho tiempo hasta que se pruebe que la nueva nave ofrece la seguridad necesaria para un viaje tripulado"
, señala un comunicado.

Al mismo tiempo, Rusia elogió la llegada del Atlantis a la Tierra como un
"hito en los viajes tripulados al espacio".

Pero no todo es alegría, especialmente para los trabajadores de la NASA, muchos de los cuales ya han recibido su telegrama de despido.

El regreso del Atlantis a la Tierra y el fin de la era del transbordador ha causado malestar entre los miles de trabajadores de la Agencia Espacial estadounidense debido a que, por primera vez, en 53 años USA no tendrá un vehículo propio espacial.

Según ha informado la prensa norteamericana el pesimismo es palpable al interior de la NASA, pues sus expertos todavía no salen de su asombro al tener que depender ahora de los rusos –sus viejos rivales en la Guerra Fría– para ir al espacio en sus aeronaves conocidas como “Soyuz”.


Las primeras Soyuz junto con los cohetes Soyuz fueron elaborados en la Unión Soviética en los 70, pero no son nada 'obsoletos'. Al revés, estos vehículos, que han comprobado su efectividad durante varias décadas, son constantemente modernizados.


A partir del próximo año, volarán a la EEI las naves de nueva generación. Actualmente el segundo Soyuz de la nueva serie TMA M, en la que se emplean sistemas digitales de control, está pasando los ensayos, indica el servicio de prensa de Roscosmos.


“Empieza la era Soyuz de los vuelos tripulados al espacio,
la era de fiabilidad”, reza el comunicado de la agencia espacial rusa Roskosmos emitido ayer (21/07), causando el malestar en USA que tendrá que pagar US$ 63 millones cada vez que quiera poner un astronauta en órbita.

El gobernador de Texas, el republicano
Rick Perry, lamentó profundamente el fin de la era de los transbordadores y criticó que la falta de liderazgo del presidente estadounidense, el demócrata Barak Obama, no deje a los astronautas más alternativas que ir al espacio “haciendo dedo”.

Perry, cuyo estado acoge el Centro Espacial Johnson en Houston, desde donde se dirigían las operaciones de los transbordadores y donde se encuentra el centro de reclutamiento, mostró su descontento por la falta de
"planes para futuras misiones".

"Desgraciadamente, con el aterrizaje final del transbordador Atlantis y sin señal de planes para futuras misiones (...) esta administración ha dejado a los astronautas estadounidenses sin otra alternativa que viajar 'a dedo' en el espacio"
, ironizó.



Cohete Soyuz en la plataforma de despegue (Crédito: Wikipedia)

Por su parte, destacados astronautas, como Neil Armstrong y James Lowell, han acusado a Bolden y al propio Obama de jugar a la 'ruleta rusa', no sólo por la dependencia del Soyuz, sino por su confianza prematura en el sector privado, que aún tardará varios años en tener a punto la tecnología para mandar naves tripuladas al espacio.


Fuente: Urgente24.com

viernes, 8 de julio de 2011

El fin de una era: el Atlantis despegó en su última misión

El Atlantis fue lanzado con éxito este viernes desde Florida (sureste de EEUU), con cuatro astronautas a bordo, rumbo a la Estación Espacial Estadounidense (ISS), para el último vuelo de un transbordador espacial estadounidense después de 30 años de servicio.

El lanzamiento, previsto inicialmente a las 11.26 (hora local) fue retrasado unos segundos. La agencia espacial estadounidense temió hasta último momento que el cielo encapotado impidiese el despegue pero decidió, finalmente, autorizarlo.

Dejando tras de sí una estela de humo, el Atlantis dejó tierra firme bajo los gritos del millón de espectadores que acudió al lanzamiento desde el Centro Espacial Kennedy cerca de Cabo Cañaveral, el último tras tres décadas de servicio de los transbordadores.



 (Crédito: NASA)


"Esta mañana es el principio del fin de la era del transbordador espacial", había dicho más temprano Allard Beutel, portavoz del Centro Espacial Kennedy.

La misión, de 12 días de duración y que incluye en su tripulación a una mujer, marca el final de una era espacial, dejando a Estados Unidos sin naves capaces capaces de poner en órbita a sus astronautas.

Previo al despegue, el director de lanzamiento de la NASA, Mike Leinbach, deseó "buena suerte" a la tripulación.

El Atlantis entregará 3,7 toneladas de alimentos y equipos a la ISS, para permitir que la estación orbital y su tripulación permanente de seis personas cuenten con suministros durante un año.

Los tres transbordadores que restan de la flota inicial de seis -el prototipo, Entreprise, nunca voló, y dos se perdieron en distintas catástrofes, el Challenger en 1986 y el Columbia en 2003, provocando la muerte de 14 personas en total- irán a distintos museos del país.

Tras el regreso del Atlantis, la NASA dependerá de los Soyuz rusos hasta el desarrollo de una nueva nave espacial estadounidense, que no será antes de 2015, como muy temprano. Varias empresas privadas compiten para ofrecer un medio de transporte de astronautas y carga a la ISS.

El retiro de circulación de los transbordadores es motivo de nostalgia y tristeza para muchos, sobre todo en el área cercana al Centro Espacial Kennedy, llamada "Costa Espacial".

Unos 27.000 puestos de trabajo se perderán con la finalización del programa de transbordadores, cuyo reemplazo no se ha definido aún.

"Es como perder a un ser querido", explicó recientemente Marcia Gaedcke, presidente de la Cámara de Comercio de Titusville, una ciudad de 45.000 habitantes cercana al Centro Espacial Kennedy, que perderá el 40% de los 8.000 puestos de trabajo directos eliminados.


"No tenemos idea de lo que será el futuro del programa espacial. Es totalmente desconocido", dijo Garry Broughton, un ingeniero de United Space Alliance, una empresa subcontratada por la NASA. "La gente es despedida todos los días", dijo a la AFP este profesional, que perdió su trabajo después de 32 años de carrera.

La amargura también se percibe entre los astronautas.

"Es duro porque tenemos muchas menos posibilidades de volar al espacio cuando hemos dedicado toda nuestra vida" a eso, reconoció el astronauta Steve Robinson.

"Pienso que mantener a los transbordadores en funcionamiento unos años habría sido una solución posible para evitar que Estados Unidos se encuentren sin acceso al espacio para sus astronautas, pero ahora es demasiado tarde", dijo Robinson, que voló cuatro veces en un transbordador.


Fuente: Diario Los Andes y AFP