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sábado, 11 de junio de 2011
¡El SAC-D ya está en órbita!
El más ambicioso proyecto espacial argentino fue lanzado esta mañana desde la base espacial de Vandenberg, EE.UU., después de diez años de trabajo intenso y en conjunto con la NASA y otras agencias espaciales del mundo.
Sólidamente construído en Bariloche por más de 200 investigadores, científicos, ingenieros y técnicos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y de INVAP, una sociedad de capitales privados y del estado de la provincia de Río Negro, el satélite SAC-D/Aquarius viajó en la punta de un cohete Delta II de casi 40 metros de altura y se separó de éste luego de un viaje de 45 minutos en los qué rompió la fuerza de gravedad de la atmósfera terrestre para ubicarse a una distancia de 650 kilómetros de la superficie de la Tierra.
Exultante y de visible buen humor, Cristina Kirchner celebró el lanzamiento y felicitó a quienes trabajaron para que fuera posible. Habló en videoconferencia desde la Casa Rosada. "Qué orgullo ser argentinos. Esto es fruto del esfuerzo de nuestras universidades, del Conicet, de la Conae", comenzó. Enseguida, tras recordar la construcción del Cóndor y admitir el "atraso" que el país arrastra en materia espacial, destacó el rol del Estado en la financiación del proyecto. "Hemos hecho un formidable esfuerzo, hemos puesto recursos. Porque tenemos material humano, pero sin apoyo financiero no alcanza. Con la inteligencia sólo no se puede, se necesita apoyo del dinero", razonó.
Hacia el final de su mensaje trazó un curioso paralelo entre el anuncio y la crisis de 2001. "Siento mucho orgullo y esperanza de lo que podemos hacer los argentinos. Hace 10 años lanzábamos piedras, ahora estamos lanzando cohetes y satélites", comparó. Y concluyó: "Esto pasa en la Argentina, la que nos quieren ocultar. Yo los voy a seguir apoyando porque sé que ahí está el futuro de la Argentina. Felicitaciones. Este es un gran día".
El nuevo satélite argentino es un verdadero observatorio del océano, el clima y el ambiente, en el que dentro de una estructura octogonal de aluminio de siete metros de alto y de 1300 kilogramos de peso, "conviven" nueve instrumentos científicos de máxima precisión: el Aquarius, de la NASA, que es un innovador medidor de la salinidad de mares y océanos, dos sensores franceses, uno italiano y cinco construídos en la Argentina.
El satélite, que pertenece al Plan Nacional Espacial 2004-2015, es el más grande y complejo que se haya diseñado y construido en el país, fue desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en cooperación con la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial de los Estados Unidos (NASA).
La opinión de los científicos del INVAP. Tulio Calderón, ingeniero nuclear del Instituto Balseiro y gerente de operaciones de Invap, comentó días atrás en una recorrida que realizó lanacion.com en los laboratorios donde se construyó el satélite, que éste constituirá un complejo observatorio climático para la Tierra, ya que podrá medir en una semana la salinidad de los océanos (algo que en la actualidad se realiza durante meses o años) con barcos y boyas de manera parcial, además de emitir alertas tempranas de incendios, inundaciones y erupciones volcánicas, que tantos problemas trajo a nuestro país la última semana con la explosión del volcán chileno Puyehue.
Catalina Salvati, licenciada en sistemas y especialista en la integración del software del SAC-D indicó que el satélite será monitoreado desde la estación terrena de Falda del Carmen, en Córdoba, y luego se sumarán otras alrededor del mundo, que recibirán los datos de lectura que envíe. "El flujo de bits que enviará el satélite es la telemetría de datos que nos sirve para comprobar que todo funcione durante las primera órbitas, y luego los informes científicos que nos ayudarán a estudiar el medio ambiente", explicó Salvati.
Fuente: Diario La Nación
jueves, 2 de junio de 2011
Un satélite argentino, listo para estudiar el cambio climático: ¡cuenta regresiva!
Otro hito en la historia espacial. Es el SAC-D, que se construyó por un acuerdo entre la CONAE y la NASA y será lanzado el 9 de junio desde California, Estados Unidos. Su misión es monitorear e investigar las emergencias ambientales.
Tras varios años de cálculos y experimentación, el satélite SAC-D Aquarius superó todas las pruebas de simulación y está listo para orbitar la Tierra. Será lanzado el jueves de la semana que viene. Fue construido por un convenio entre la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) y el Centro Goddard, el Jet Propulsion Laboratory (JPL), los dos de la NASA. Se trata de un observatorio espacial para el océano, el clima y el medio ambiente, que combina tecnologías para la observación de la Tierra y puede aportar más datos sobre el cambio climático.
Cuenta con ocho instrumentos que miden salinidad y temperatura superficial del mar, velocidad de los vientos, concentración de hielos, detección de buques para control de recursos pesqueros, incendios y volcanes. Cinco fueron desarrollados en el país. El artefacto pesa 1.400 kilos, mide 2,7 metros de diámetro por 7 de largo, con la antena del Aquarius desplegada. Será lanzado desde la Base Vandenberg, Estados Unidos, en Lompoc, California, mediante un cohete lanzador Delta II, el jueves 9 de junio a las 11.20, hora argentina.
El satélite SAC-D: detalle de instrumentos (Créditos: CONAE y Clarín)
Sobre esta nueva epopeya espacial, Conrado Varotto, director ejecutivo de la CONAE informa que “se trata de un logro trascendental para la tecnología espacial argentina y el mayor satélite desarrollado y ensamblado localmente bajo el Plan Espacial Nacional. La inversión argentina fue de 60 millones de dólares, mientras que los Estados Unidos, nuestro socio, aportó 260 millones”.
El Aquarius es la pieza principal de este sistema de monitoreo y fue entregado por la NASA. Todos los meses proveerá un mapa mundial de la salinidad superficial del mar. El SAC-D medirá el efecto de la radiación cósmica sobre componentes electrónicos con el Carmen, aportado por Francia, y hará perfiles atmosféricos de temperaturas junto con el Rosa, que llega desde Italia. El SAC-D debe también identificar los puntos calientes en la superficie del suelo, con el propósito de colaborar en la elaboración de una cartografía de riesgo de incendios así como realizar mediciones de humedad del suelo para prevenir, mediante alertas tempranas, inundaciones y otras catástrofes.
Sobre los alcances de la misión, el ingeniero Fernando Hisas, Coordinador del Programa, explica que “estimamos que como mínimo se debe extender por 5 años, ya que todos los elementos que posee tienen una vida limitada. Con respecto al combustible, está preparado para 8 ó 10 años y recargará parte de su energía con paneles solares fabricados por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA); no las celdas, que son importadas. Estará a 657 kilómetros de altura con una órbita polar que barre la Argentina de norte a sur. Dará 14 vueltas por día alrededor de la Tierra y el tiempo que transcurrirá hasta que vuelva a pasar por el mismo sitio es de 7 días”.
El satélite tiene, además, contribuciones de otras agencias como la Agenzia Spaziale Italiana (ASI), el Centre National d´Etudes Spatiales (CNES) de Francia, la Canadian Space Agency (CSA) de Canadá y el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (INPE) de Brasil.
Sobre la experiencia de trabajo con la NASA, Sandra Torrusio, investigadora principal en la misión, le comentó a Clarín que “no es fácil, y mucho menos como socios, estar a la altura de sus exigencias. Cada etapa requiere múltiples revisiones y evaluaciones. Son minuciosos y ante la mínima sospecha se vuelve todo atrás”.
Mónica Rabolli, co-investigadora principal se encarga de que los datos estén disponibles con la precisión que se espera. “A partir de los 6 meses se empiezan a recibir los informes. Antes, lo que se hace es una etapa de calibración en donde se intentan validar los datos que se reciben. La expectativa es que la información la obtenga la comunidad científica. Su foco es prevenir emergencias ambientales, y dar síntomas tempranos de actividad volcánica. Aunque no puede ser usado para terremotos. El satélite no requiere ningún mantenimiento, sí se debe hacer un seguimiento cuidadoso para ver si se mantiene en órbita y si los instrumentos operan correctamente”.
Fuente: Diario Clarín y CONAE
Nota de AstroSebas:
El SAC-D, como el resto de los satélites argentinos, será monitoreado desde la Estación Terrena Córdoba (ETC) ubicada en el Centro Espacial "Teófilo Tabanera" en la provincia de Córdoba, Argentina. ¡A cruzar los dedos!
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