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sábado, 18 de junio de 2011

Descubren agujeros negros en el Universo temprano


Un grupo de científicos liderados por el argentino Ezequiel Treister, de la Universidad de Hawai y autor principal del estudio, encontraron pruebas directas de que los agujeros negros eran comunes en los principios del Universo. Este descubrimiento muestra que los agujeros negros jóvenes crecieron con mayor rapidez de lo que se pensaba hasta ahora, a la par que el crecimiento de las galaxias que los albergan.

El Observatorio espacial Chandra escrutó durante seis semanas una zona del cielo determinada y los astrónomos obtuvieron resultados que, combinados con las imágenes ópticas e infrarrojas del Telescopio Espacial Hubble, permitieron buscar agujeros negros en 200 galaxias distantes.

"Hasta ahora -señaló el argentino Treister- no teníamos idea del papel de los agujeros negros en estas primeros galaxias, o si existían. Pero ahora sabemos que están allí, y están creciendo frenéticamente".

LOS PRIMEROS AGUJEROS NEGROS

Estas observaciones, realizadas a través de dos telescopios espaciales muy poderosos, demostraron además que estos oscuros abismos espaciales crecieron más rápido de lo estimado. Y según se destacó, con estos datos es posible concebir una nueva proyección sobre los orígenes del Cosmos, y tener, en forma adicional, nuevos elementos para comprender cómo y cuándo se formaron los primeros agujeros negros.

Para llevar adelante la investigación se emplearon imágenes de rayos-X  obtenidas por el telescopio Chandra. Al ser combinadas con otras tomas captadas por el telescopio Hubble, permitieron buscar agujeros negros en 200 galaxias distantes, que ya estaban presentes cuando el Universo tenía entre cerca de 650 millones a 950 millones de años, mientras que ahora tiene entre 13 y 14 mil millones de años.

"Pudimos confirmar la existencia de agujeros negros supermasivos, con un millón de veces la masa del sol -explicó el científico argentino Ezequiel Treister- en las primeras galaxias del Universo, aproximadamente 500 millones de años después del Big Bang".

Antes, los expertos buscaban los agujeros negros en el Universo cercano; en cambio, ahora los investigadores estudiaron agujeros negros en formación, mucho más pequeños, mediante observaciones de rayos-X. Lo novedoso de esta técnica fue juntar varios objetos que por separado son indetectables pero que, en conjunto, arrojan emisiones en rayos X. "El sistema funciona como una cámara digital -explicó Treister - es como si se hubiera dejado el obturador de la cámara abierto 45 días. Ninguna de estas galaxias había sido detectada en rayos X. La mayor parte de este proceso de crecimiento del agujero negro estaba rodeado por nubes de gas y polvo que absorben casi toda la radiación, excepto los rayos X de alta energía".

Fuente: Diario El Día


Ezequiel Treister, Kevin Schawinski, Marta Volonteri, Priyamvada Natarajan, Eric Gawiser

The formation of the first massive objects in the infant Universe remains impossible to observe directly and yet it sets the stage for the subsequent evolution of galaxies. While some black holes with masses > billion solar masses? have been detected in luminous quasars less than one billion years after the Big Bang, these individual extreme objects have limited utility in constraining the channels of formation of the earliest black holes. The initial conditions of black hole seed properties are quickly erased during the growth process. From deep, optimally stacked, archival X-ray observations, we measure the amount of black hole growth in z=6-8 galaxies (0.7-1 billion years after the Big Bang). Our results imply that black holes grow in tandem with their hosts throughout cosmic history, starting from the earliest times. We find that most copiously accreting black holes at these epochs are buried in significant amounts of gas and dust that absorb most radiation except for the highest energy X-rays. This suggests that black holes grow significantly more than previously thought during these early bursts, and due to obscuration they do not contribute to the re-ionization of the Universe with their ultraviolet emission.

(Hacer click sobre el título para obtener el paper)

jueves, 2 de junio de 2011

El Endeavour regresó a la Tierra y se despide tras 19 años

Arribó esta madrugada tras concluir su último viaje espacial; irá a un museo de la ciencia de Los Angeles

El transbordador espacial Endeavour aterrizó en el centro espacial Kennedy de Florida tras completar hoy su último viaje. Su llegada marca no solamente el final de la misión de 16 días a la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), sino también de la carrera de 19 años del Endeavour.

La nave comenzó a desandar su camino cuando el programa de la NASA se recuperaba de la tragedia por la explosión del Challenger en 1986 y se retira en momentos en que la agencia ha decidido cerrar el programa para centrarse en los vuelos comerciales al espacio y el desarrollo de una flota que pueda recorrer mayores distancias.

Durante su misión final, el Endeavour llevó a la ISS un detector de partículas de alta tecnología con el que los científicos esperan poder obtener mayor información sobre la formación del universo. El aparato, llamado Espectómetro Alfa Magnético 2 y que costó 2000 millones de dólares, ayudará a los científicos en la búsqueda de materia oscura y antimateria.

La tripulación del Endeavour realizó además las últimas salidas al espacio de astronautas de un transbordador. La misión ocupó titulares asimismo porque su comandante, Mark Kelly, está casado con la congresista de Arizona Gabrielle Giffords, quien se recupera de un disparo en la cabeza durante un intento de asesinato este año.

Tras la explosión del Challenger durante su despegue el 28 de enero de 1986, el futuro de los transbordadores quedó pendiente de un hilo. La flota permaneció en tierra dos años y medio mientras se investigaba el desastre. Al final, la NASA decidió sustituir al Challenger con la construcción del Endeavour. El transbordador costó 1800 millones de dólares y se utilizaron piezas sobrantes de otras naves en la fábrica Rockwell International, en California. Estuvo terminado en 1990.

El nombre, Endeavour, fue elegido por los niños en homenaje a la nave con la que hizo su viaje el explorador James Cook en el Pacífico Sur. Durante su primera misión en 1992, el Endeavour rescató un satélite de comunicaciones que estaba atascado. Al fracasar los esfuerzos iniciales, tres astronautas capturaron a mano finalmente el aparato durante una caminata espacial, se le instaló un nuevo motor y fue puesto en órbita.

La nave también realizó la primera misión de mantenimiento en el telescopio espacial Hubble en 1993, resolviendo un fallo en un espejo que había dejado al telescopio casi inservible. La tripulación realizó cinco salidas al espacio en diez días, lo que permitió al telescopio volver a tomar fotografías claras del espacio y proporcionar a los astrónomos información clave sobre los comienzos del universo.

En 1998, el Endeavour transportó el primer componente estadounidense a la ISS, el módulo Unity. Su misión final llevó a su vez el último mayor bloque de la estación, ahora en principio completa tras más de una década de construcción en el espacio. Tras volar casi 161 millón de kilómetros y pasar 294 días en el espacio, el Endeavour descansará en el museo California Science Center de Los Angeles. A la ISS viajará aún otro transbordador, el Atlantis, el 8 de julio, que será el que culmine con los 30 años de historia de las naves.

Una vez cerrado este capítulo, la NASA espera trabajar con proveedores de viajes comerciales para realizar breves misiones a la ISS. Mientras estas naves se contruyen, los astronautas dependerán de las cápsulas rusas Soyuz.
Los transbordadores son los únicos vehículos capaces de transportar piezas muy grandes a la ISS, si bien las naves rusas, europeas y japonesas pueden llevar carga más pequeña.

Fuente: Diario La Nación (Agencias EFE y DPA)

sábado, 29 de enero de 2011

Habrían descubierto la galaxia más antigua conocida hasta el momento

Un equipo internacional de astrónomos dijo ayer que ha observado la galaxia más antigua que se conoce, una mancha de luz de hace 13.200 millones de años, cuando el cosmos era un lugar mucho menos poblado que hoy.

No se ha confirmado el hallazgo y algunos astrónomos se muestran escépticos. El hallazgo, basado en una imagen del telescopio espacial Hubble, se publica hoy en la revista Nature. Los científicos calculan que la galaxia data de apenas 480 millones de años después del Big Bang.

Pero más interesante que la edad avanzada de la galaxia que se acaba de descubrir es la ausencia de otras galaxias brillantes de edad similar. Eso indica que la formación de estrellas en ese momento de la infancia del universo era 10 veces más lenta que millones de años después, dijo uno de los autores del estudio, Garth Illingworth, de la Universidad de California, Estados Unidos.

Fuente: Diario La Nación


A candidate redshift z ~ 10 galaxy and rapid changes in that population at an age of 500 Myr

 

Searches for very-high-redshift galaxies over the past decade have yielded a large sample of more than 6,000 galaxies existing just 900-2,000 million years (Myr) after the Big Bang (redshifts 6 > z > 3). The Hubble Ultra Deep Field (HUDF09) data have yielded the first reliable detections of z ~ 8 galaxies that, together with reports of a gamma-ray burst at z ~ 8.2, constitute the earliest objects reliably reported to date. Observations of z ~ 7-8 galaxies suggest substantial star formation at z > 9-10. Here we use the full two-year HUDF09 data to conduct an ultra-deep search for z ~ 10 galaxies in the heart of the reionization epoch, only 500 Myr after the Big Bang. Not only do we find one possible z ~ 10 galaxy candidate, but we show that, regardless of source detections, the star formation rate density is much smaller (~10%) at this time than it is just ~200 Myr later at z ~ 8. This demonstrates how rapid galaxy build-up was at z ~ 10, as galaxies increased in both luminosity density and volume density from z ~ 8 to z ~ 10. The 100-200 Myr before z ~ 10 is clearly a crucial phase in the assembly of the earliest galaxies.

(Hacer click sobre el título para obtener el paper)

jueves, 10 de septiembre de 2009

Construcción de la montura del telescopio de Bosque Alegre


El 23 de octubre de 1913, el gobierno Argentino autorizó al Observatorio Astronómico de Córdoba la compra de la montura del telescopio de 1,54 m para la Estación Astrofísica de Bosque Alegre. Para este fin se contrata a The Warner and Swasey Company, empresa que tendría también a cargo la fabricación de la cúpula. El monto consignado en el contrato fue de 42.000 dólares oro. La empresa, fundada en 1880 en Chicago por la asociación de W. R. Warner y Ambrose Swasey, se relocalizó posteriormente en Cleveland, estado de Ohio. Producía tornos y máquinas herramientas en general. Emprendió la construcción de telescopios gracias al interés de Warner por la astronomía. Luego de una larga demora causada principalmente por el inicio de la Gran Guerra, el telescopio fue terminado en 1922. A principios del año siguiente, en los grandes galpones que la empresa poseía en la Avenida Carnegie S. E., en Cleveland, donde años atrás se habían producido obuses, el instrumento fue armado para verificar el correcto funcionamiento de todas sus partes. Pesaba un total de 37,5 toneladas.

La montura desarmada y embalada en numerosos cajones, partió de Estados Unidos en noviembre de 1926 y llegó a Córdoba a principios de 1927. Esta nueva demora se debió a la falta de pago del 50% del monto del contrato que había sido pautado abonar a la finalización de la construcción. La empresa realizó numerosas fotografías del instrumento durante el proceso de montaje de prueba, las cuales quedaron guardadas en sus archivos que posteriormente pasaron a la Kelvin Smith Library. Únicamente un par de estas fotografías históricas fueron publicadas en periódicos de EE.UU. y Argentina. El resto permanecieron desconocidas hasta que una intensa búsqueda logró localizarlas. Aquí se muestran algunas de estas fotografías inéditas, del que sería uno de los telescopios más grandes del mundo en su momento.

El tubo del telescopio parcialmente cubierto con las láminas de aluminio. A un lado el gigantesco eje polar. Al fondo y a la derecha pueden verse las máquinas herramientas. (Special Collections, Kelvin Smith Library)
 

El telescopio está casi completamente armado en uno de los grandes galpones de la fábrica. Sobre el tubo descansan algunos obreros. (Special Collections, Kelvin Smith Library)

  
  
El telescopio completamente armado. Su tubo está cubierto con placas de aluminio, las que nunca fueron colocadas cuando el instrumento se montó en Córdoba (por un corto tiempo sólo se instalaron las ubicadas en el extremo superior del tubo). A un costado puede apreciarse un refractor de 30 cm perteneciente a la Cornell University, el cual es casi idéntico al existente en el Observatorio de Córdoba. (Special Collections, Kelvin Smith Library)

 
Vista actual del telescopio


Adaptado de Paolantonio S., 2009, Boletín Informativo de la Asociación Argentina de Astronomía, Año 1, Nro. 2