jueves, 14 de abril de 2011

Rusia celebró los 50 años del hombre en el espacio

Hace medio siglo, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, se convirtió en el primer ser humano en viajar fuera de la Tierra y orbitarla; inauguran una muestra homenaje en Buenos Aires

Rusia celebró hoy con orgullo el 50 aniversario del lanzamiento del cosmonauta soviético Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio. En una conexión de vídeo con la Estación Espacial Internacional, el presidente ruso, Dmitry Medvedev, dijo a los astronautas que la exploración del espacio seguía siendo una "prioridad" para Rusia. "En estos 50 años, no podemos en absoluto imaginar la vida sin el espacio, sin sus vuelos," dijo Medvedev a la tripulación de la estación desde el cavernoso Centro de Control de Misión, que lleva el nombre del padre del programa espacial soviético Sergei Korolyov. "El espacio es nuestra prioridad", añadió. 

El comandante de la estación espacial, Dmitry Kondratyev, dijo que su tripulación actual de seis miembros estadounidenses, rusos y europeos celebraría la fiesta desde las "primeras filas" y sin gravedad. De vuelta a la Tierra, altavoces en las estaciones de metro recordaban a los moscovitas una de las más victorias más estoicas de la Guerra Fría, el vuelo orbital a la Tierra realizado por Gagarin el 12 de abril de 1961. 

"Este vuelo emocionó al mundo entero y mostró de lo que era capaz la humanidad", dijo el veterano cosmonauta soviético Alexei Leonov, de 76 años, que realizó el primer paseo espacial en 1965. "El nos invitó a todos al espacio", agregó Leonov a una sala del Kremlin llena con algunos de los iconos espaciales más atesorados del mundo, citando un homenaje del primer hombre que pisó la Luna, el astronauta estadounidense Neil Armstrong, a Gagarin. Desde el viaje épico de Gagarin a lo desconocido hace 50 años, unas 500 personas lo han seguido al espacio. "Si Yuri Gagarin no hubiera hecho este vuelo, yo no habría volado a la Luna", dijo el astronauta estadounidense Thomas Stafford.

Críticas rusas. Svetlana Savitskaya, quien voló al espacio en 1982 y 1984 y fue la primera mujer que efectuó una caminata espacial, criticó duramente al Kremlin el lunes por prestar escasa atención a las investigaciones espaciales tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991. "No tenemos nada nuevo de lo cual enorgullecernos en los últimos 20 años", parlamentaria por el Partido Comunista. Rusia ha utilizado las naves espaciales Soyuz y Progreso, cuyos diseños se remontan a la década de 1960, para enviar tripulantes y carga a la Estación Espacial Internacional. Su importancia crecerá después que el transbordador Atlantis ponga fin al programa estadounidense y las naves rusas queden como único vínculo con la estación. Sin embargo, Savitskaya y otros cosmonautas advierten que Rusia no ha avanzado en la construcción de un reemplazo para el Soyuz y podía quedar retrasada cuando Estados Unidos construya una nave de nueva generación.

Cápsula vendida. Una cápsula espacial soviética de la época del primer viaje espacial realizado por un ser humano, fue vendida hoy por 2,8 millones de dólares en Nueva York. La nave esférica Vostok 3KA-2 vendida por la subastadora Sotheby's es similar a la utilizada por Gagarin y fue tasada entre 2 y 10 millones de dólares. De pequeñas dimensiones, salió al espacio el 25 de marzo de 1961 con un muñeco de forma humana y un perro llamado Zvezdochka (Estrellita). La cápsula completó una órbita y regresó sin problemas a Tierra con un paracaídas. Su vuelo fue el último ensayo antes del histórico de Gagarin. "Eran naves muy primitivas", dijo David Redden, vicepresidente de Sotheby's. "Aquel que salía al espacio en ellas tenía muchos riesgos de no regresar".

Homenaje argentino. Una muestra fotográfica acerca del primer vuelo tripulado al cosmos, que tuvo como protagonista al piloto militar ruso Gagarin, se abrió hoy en la Ciudad de Buenos Aires. La exposición está organizada por la Sindicatura General de la Nación, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y la Embajada de la Federación de Rusia en la Argentina.

Gagarin, con 27 años, se convirtió en el primer astronauta de la humanidad, cuando un 12 de abril soleado de 1961 partió desde Kazajstan, a bordo de una nave espacial. El joven piloto, que era hijo de un carpintero, fue el encargado de dar una vuelta alrededor de la Tierra en 108 minutos a bordo de la nave Vostok antes de descender en paracaídas en la región de Saratov. En homenaje a ese histórico hecho, se inaugurará una muestra en el subsuelo del Espacio Multiarte-SIGEN, ubicado en Avenida Corrientes 381, que permanecerá abierta hasta el viernes 6 de mayo, con entrada libre y gratuita

 

Fuente: Diario La Nación

martes, 12 de abril de 2011

A 50 años de la llegada del hombre al espacio: "Vámonos, dijo Yuri"

Por Juan Sasturain

Como pasa con la tarde de los dos goles de Diego en el Azteca contra los ingleses, con la muerte de Perón o con el asesinato de Lennon, la noticia del vuelo del ruso Gagarín (sic, con acento agudo), primer hombre en llegar al espacio exterior y volver a la Tierra, quedó pegada para siempre a las circunstancias personales en que nos alcanzó. Todo el mundo sabe dónde y con quién estaba ése o aquel día, qué pensó y sintió en ésas o aquellas circunstancias.

Se cumplen cincuenta años de aquel 12 de abril, en la primavera boreal de 1961. En Coronel Dorrego, donde yo vivía por entonces, empezábamos el otoño y las clases en tercer año del secundario. No recuerdo que le hayamos hecho perder la hora al profe de Física con el tema. Lo que sí, el peluquero Randazzo, uno de los pocos y señalados comunistas del pueblo, aprovechó para aleccionarnos, tijerita en mano, sobre las bondades del socialismo, el progreso científico en la URSS y para repetirnos la famosa (y trucha) declaración del cosmonauta a su regreso: “He estado en el cielo y no he visto a Dios”. Era el mismo impagable Randazzo al que años después –aunque parezca joda, pero es cierto–, en ocasión del asesinato de Kennedy, lo metieron preso... Bah, siempre lo metían. Por las dudas.

Teniendo en cuenta que la TASS –agencia soviética de noticias– manejaba los tiempos y las informaciones con la arbitraria discrecionalidad que dan el monopolio y las siempre listas razones de Estado, no es fácil saber cuántas horas habrán pasado entre el momento en que Yuri tocó la dura tierra siberiana después de algo más de cien minutos de visita al espacio exterior y de dos vueltas a la Tierra, y el momento en que el resto del mundo se enteró. Sólo las necesarias.

Las necesarias para confirmar que no se había estrellado, que el paracaídas había funcionado –aunque no se dijo en el momento: se insinuó que había aterrizado con cápsula y todo...–, que estaba vivo y entero y que, a partir del Sputnik del ’57 y de la perra Laika de dos años después, los rusos sacaban amplia ventaja en la llamada carrera espacial. Que no era ni carrera. La NASA tardaría ocho años en taparles la boca a los soviéticos con el piecito de Armstrong tocando la cara de la Luna en vivo y en directo. Mientras tanto y durante un tiempo, el espacio sería todo rojo.

Hay leyendas oficiales más o menos apócrifas, anecdotario variado respecto del vuelo. Gagarín dio para todo. Ha quedado para siempre la frase enérgica, al prender los motores: “Vámonos”, dijo Yuri. Se usa todavía en aquellos pagos cada vez que hay que darse ánimos al empezar cualquier cosa que implique riesgo o dificultades. Y hay algunas pequeñas historias que son hermosas de pensar. Por ejemplo, que cuando cayó, en una zona aislada de Siberia, las primeras en verlo fueron una vieja campesina y su nieta de cuatro años que, todavía hoy, cuenta la impresión que les produjo la aparición de ese extraño vestido de naranja y con una cabeza inmensa, la escafandra, caído literalmente del cielo. No tenían la menor idea de qué pasaba. Y dicen que él –una vez revelado como persona y como ruso– “pidió un teléfono para comunicarse con Moscú”. Así de precario.

La otra, cotidiana y tan creíble, cuenta que camino de la plataforma de lanzamiento, en el vehículo del ejército que lo transportaba y ya con la pilcha espacial puesta, Yuri pidió que pararan: tenía ganas de mear. Bajó, se arremangó el aislante y ahí nomás, contra la rueda de atrás, como cualquier camionero en la ruta, hizo lo suyo. Desde entonces, todos los cosmonautas soviéticos repitieron el ritual convertido en amuleto.

En realidad, a Yuri, casi toda la porción de suerte que le correspondía se le agotó en ese azaroso viaje que salió tan bien, tan perfecto que ni ellos se lo creían. Al poco tiempo, cuando la fama, el papel de héroe nacional y embajador itinerante de la URSS lo había distanciado de su mujer y acercado a la botella, Gagarín terminó catastróficamente un vuelo corto: fue de la ventana de un hospital al piso, huyendo del escándalo cuando lo descubrieron metiendo mano a una enfermera. Hubo que hacerle plástica y quedó bien: porque era muy pintón, el ruso ejemplar.

El último vuelo fue en un Mig 25 que probaba cerca de Moscú. El 27 de marzo de 1968, apenas siete años después de su hazaña, se precipitó a tierra por razones nunca del todo explicadas. El avión, cayendo en picada, se enterró seis metros en la corteza de la dura patria soviética. Yuri Gagarín tenía sólo 34 años. Y acaso tuvo suerte: por unos meses no llegó a ver cómo los yanquis pisaban la Luna por televisión, lo sacaban de foco pero no de la historia.

Fuente: Diario Página/12

miércoles, 30 de marzo de 2011

La sonda Messenger llegó a Mercurio

La NASA dio a conocer la imagen del planeta más cercano al Sol, obtenida por la nave Messenger a 200 kilómetros, en donde se aprecia el árido paisaje y un cráter de 85 kilómetros de diámetro

La agencia espacial estadounidense NASA divulgó hoy la primera fotografía de Mercurio tomada por una sonda que orbita el planeta, el Messenger, que ha enviado ya más de 360 imágenes. La primera fue captada por el Messenger ayer, y la NASA indicó que, durante las seis horas siguientes, el Messenger tomó otras 363 fotografías del planeta más cercano al Sol. 

La primera de las fotografías, en blanco y negro, muestra el árido paisaje gris en el sur de Mercurio en una toma dominada por un cráter de 85 kilómetros de diámetro, llamado "Debussy", y causado por el impacto de asteoritos. "Ésta es la primera imagen obtenida desde un artefacto espacial en órbita del primer planeta del sistema solar", señaló un comunicado de los científicos que dirigen la misión Messenger. También puede verse en la imagen otro cráter de unos 24 kilómetros de diámetro, llamado "Matabei", al oeste del "Debussy", y que se caracteriza por sus "líneas de rayos oscuras poco habituales", según el comunicado de la Agencia Espacial. 



Foto: AP

Se espera que las imágenes cubran áreas de Mercurio hasta ahora no observadas por el Messenger durante las tres travesías a las cercanías del planeta efectuadas antes de entrar en su órbita. La sonda llegó a Mercurio el 17 de marzo, más de seis años y medio después de su lanzamiento desde la Tierra. El nombre de la nave es un acrónimo de la misión Mercury Surface, Space Environment, Geochemistry & Ranging (superficie de Mercurio, ambiente espacial, geoquímica y observación). Se espera que el Messenger, un aparato que cuesta 446 millones de dólares, pase al menos un año terrestre estudiando Mercurio desde su órbita.

La sonda se encuentra en una órbita extremadamente elíptica que lo pone a 200 kilómetros de Mercurio en su momento de aproximación máxima, y lo lleva a 15.000 kilómetros en su mayor alejamiento del planeta. El Messenger es la primera sonda humana que orbita Mercurio, pero no el primero que ha visitado el planeta. A mediados de la década de los 70 del siglo pasado, el Mariner 10, de la NASA, pasó tres veces por sus cercanías.

Fuente: Diario La Nación

domingo, 20 de marzo de 2011

La Fuerza Aérea Argentina brindará apoyo logístico a una misión de la NASA en la base Marambio

Los especialistas arribaron el sábado 12 para realizar pruebas del traje espacial que diseña la Universidad, destinado a una futura misión al planeta Marte. 

El Ministerio de Defensa informó que la Fuerza Aérea Argentina se encuentra brindando sostén logístico a una misión de la NASA, que ha elegido a la Base Marambio para una serie de pruebas.

El equipo que lleva adelante el proyecto, denominado “Marte Blanco” por la Fuerza Aérea, se encuentra integrado por tres científicos de la Universidad de Dakota del Norte: Un argentino (Pablo de León) y dos norteamericanos (Jon Rask y Margarita Marinova). Los especialistas arribaron el sábado 12 para realizar pruebas del traje espacial que diseña la Universidad, destinado a una futura misión al planeta Marte.

El sostén logístico brindado por la Fuerza Aérea a esta misión de la NASA consiste en alojamiento dentro de la Base, acceso a Internet, espacio y vehículos necesarios para desplazarse dentro del terreno y realizar las pruebas, así como el traslado hasta y desde la Base a bordo de un avión Hércules.


La elección de la Base Marambio para estos trabajos se funda en la similitud que guarda el terreno antártico con el de Marte, que a diferencia del suelo continental está compuesto por un polvo de origen volcánico de una densidad mucho menor, llamado “permafrost”.


Durante el día de ayer los científicos realizaron pruebas de movilidad y flexibilidad del traje tanto sobre la nieve como sobre el hielo, tomaron muestras de suelo y utilizaron un equipo auxiliar. 

 
Fuente: Prensa Argentina

miércoles, 9 de marzo de 2011

El Discovery completó su última misión

La nave en circulación más antigua de la NASA arribó a Cabo Cañaveral con seis astronautas a bordo, tras una misión de 13 días en la Estación Espacial Internacional

El Discovery, el más antiguo y venerado de los tres transbordadores de la agencia espacial estadounidense, está listo para regresar a Tierra con seis astronautas y poner fin así a su larga carrera espacial. "El tiempo parece estupendo", dijo Charlie Hobaugh, uno de los controladores del centro de Houston, al comandante a bordo del Discovery, Steve Lindsey. "La velocidad de los vientos, la única incertidumbre, está dentro de los límites para un aterrizaje", agregó según un comunicado de la NASA.

El Centro de Control de la NASA en Houston dio luz verde a la salida de órbita para que el comandante Lindsey accionara los pequeños motores orbitales, a fin de desacelerar la nave. Este pequeño golpe de freno es suficiente para hacerla descolgarse e iniciar su caída de 65 minutos hacia la pista 15 del Centro Espacial Kennedy, cerca de Cabo Cañaveral a las 16:57 GMT.

El Discovery -que este año terminará en un museo tras 27 años de actividad- se desacopló de la Estación Espacial Internacional (ISS) el lunes, al término de una misión exitosa de 13 días destinada a instalar un nuevo módulo de almacenamiento y un robot humanoide. El módulo, que quedó conectado permanentemente a la estación, ofrece un volumen adicional de almacenamiento a presión. "Esta fue una de las mejores misiones del Discovery y también una de las de menor dificultad", destacó LeRoy Cain, uno de los responsables del programa, en una conferencia de prensa en Houston, Texas, sede del centro de control de la NASA.


Fuente: Diario La Nación

jueves, 24 de febrero de 2011

Despegó el transbordador Discovery en su último vuelo

Después de ocho intentos frustrados de lanzamiento, el transbordador espacial partió rumbo a la Estación Espacial Internacional con seis astronautas a bordo; su primer viaje fue en 1984.

Puntual y con éxito, el transbordador espacial Discovery fue lanzado con seis astronautas a bordo desde Cabo Cañaveral hacia la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés), en el que será el último viaje de esta nave espacial, informó la NASA.

Más temprano, las operaciones de llenado del tanque externo del transbordador, con dos millones de litros de hidrógeno y oxígeno líquidos a muy baja temperatura, se completó en forma exitosa. Llenar este tanque naranja, de la altura de la estatua de la Libertad en Nueva York (46,9 m), toma tres horas. "No hay ningún problema hasta ahora que pueda impedir un lanzamiento esta tarde", dijo Allard Beutel, el comentarista de la televisión de la Nasa.

El lanzamiento del Discovery estaba inicialmente previsto para el 5 de noviembre último, pero una fuga de hidrógeno durante la operación de llenado del tanque externo pocas horas antes del encendido de los motores, obligó a la NASA a postergar el lanzamiento. Y poco después, se hallaron grietas en los arcos de aluminio del tanque que fijan la nave al suelo.

Robot a bordo. La misión, dirigida por el comandante Steven Lindsey, junto al piloto Eric Boe y los astronautas Alvin Drew, Michael Barratt, Steve Bowen y Nicole Stott, durará 11 días y tiene por objetivo llevar piezas de repuesto e instalar, en dos caminatas espaciales, el Módulo Permanente Multipropósito "Leonardo", que ampliará la capacidad de almacenaje. A bordo lleva la plataforma Carrier 4 y al androide Robonaut 2, nombrado por la NASA como "el primer robot humanoide diestro en el espacio". Permanecerá como un tripulante más de la ISS, donde los ingenieros podrán probar sus habilidades y estudiar si más adelante podrá salir al exterior para ayudar en las labores de mantenimiento o en otros trabajos científicos.

Los astronautas primero probarán cómo funciona el robot en microgravedad antes de analizar cómo las actualizaciones podrían ir graduando al robot hasta convertirlo en un eficiente asistente espacial. Según tiene previsto la NASA, la primera caminata se producirá en el quinto día de misión para instalar un cable de prolongación eléctrica del módulo Unity al Tranquility. En esta salida, que durará unas seis horas, trasladarán un módulo con una pieza de bombeo estropeada de la placa de sujeción de carga en el sistema de base móvil a la plataforma de almacenamiento externa 2 e instalarán una cámara, entre otras tareas.

En la segunda, con una duración estimada también de 6 horas, repararán una abrazadera en la viga sobre la que se almacena el radiador del puerto 1. Además, sustituirán una placa de adaptador de carga del módulo Columbus, instalarán un sistema de inclinación y giro en una cámara del sistema robótico canadiense Dextre y eliminarán las cubiertas térmicas del Carrier 4.

Historia gallarda. El Discovery, que transportará a seis astronautas, es el transbordador más antiguo de la flota de tres naves que posee la NASA y será retirado cuando complete esta misión, la STS-133, lo que dejará un gran vacío en los vuelos espaciales norteamericanos.

Fue el tercer transbordador espacial que se sumó a la flota de cinco orbitadores que la NASA ha empleado durante treinta años para sus misiones tripuladas. Su construcción comenzó el 27 de agosto de 1979 y cuatro años más tarde fue presentado en sociedad en la planta de ensamblaje de Palmdale (California), antes de su primer viaje al espacio el 30 de agosto de 1984.

En estos 26 años al servicio de la NASA, la nave ha transportado el Telescopio Espacial Hubble, el laboratorio japonés Kibo, varios segmentos del eje central de la EEI y ha cumplido hitos como albergar al primer cosmonauta ruso a bordo en un transbordador. En la misión STS-63 fue pilotado por primera vez por una mujer y fue el primer transbordador en acoplarse con el complejo orbital ruso MIR.

En 1998 cumplió otro récord, al llevar de nuevo al espacio a John Glenn, el primer estadounidense que orbitó la Tierra, a bordo del Friendship 7 en 1962, y que 36 años más tarde, a los 77 años, se convirtió en el astronauta de más edad en viajar al espacio.

Actualmente, el Discovery es el transbordador que más misiones ha cumplido, 38; ha estado en órbita 352 días, casi un año entero, y ha transportado a 246 astronautas. Además, ha rodeado la Tierra 5628 veces a una velocidad de 28.000 kilómetros por hora y ha recorrido más de 230 millones de kilómetros, que equivalen a 288 viajes de ida y vuelta a la Luna.

Cuando el programa estadounidense de transbordadores espaciales llegue a su fin este año, el programa de cápsulas espaciales Soyuz, de Rusia, será el único medio de transporte que tendrán los astronautas para ir y venir de la ISS. Los otros dos transbordadores de la flota estadounidense, Atlantis y Endeavor, harán su último vuelo también este año. El Endeavor hará su última misión el 19 de abril y el Atlantis el 28 de junio.

La flota espacial inicialmente contaba con cinco naves, pero el Challenger explotó poco después de su lanzamiento en 1986 y el Columbia se desintegró cuando volvía a la Tierra en 2003. Un sexto transbordador, el Enterprise, hizo vuelos de prueba en la atmósfera pero nunca salió al espacio. Actualmente está en exhibición en un museo a las afueras de Washington.

A principios de este año, la compañía privada estadounidense SpaceX logró enviar su cápsula espacial Dragon a órbita y traerla de regreso a la Tierra, pero probablemente pasen varios años antes de que una nave espacial privada pueda llevar tripulación y carga a la ISS.

El Discovery regresará a la Tierra el 7 de marzo, convertido en la nave que habrá hecho más vuelos en la historia de la navegación espacial, dijo la NASA. "Puedo decir que esto ha generado mucho interés", afirmó el director de pruebas de la NASA, Steve Payne. "La gente está comenzando a darse cuenta de que si no lo ve ahora no lo verá nunca más, por lo que esperamos a una gran multitud esta vez" en la base de la NASA, resaltó Payne.

Fuente: Diario La Nación

viernes, 4 de febrero de 2011

A 50 años del primer cohete sonda Argentino: el APEX A1-02 "Alfa Centauro"

 
Hace 50 años se comenzaba a escribir el primer capítulo de la historia especial argentina. El 2 de febrero de 1961, el Instituto de Investigaciones Aeronáuticas y Espaciales (IIAE) efectúa su primer lanzamiento de un cohete construido en el país. Es a su vez uno los primeros de Sud América.

Se trataba de un cohete para investigaciones meteorológicas "Alfa Centauro APEX 01", de diseño y construcción nacional, siendo el primero en Córdoba, Argentina y en Sud América fijando así el jalón inicial en la investigación espacial; cuyo éxito constituyó la culminación del esfuerzo mancomunado de nuestros hombres de ciencia y artesanos que sirvió de acicate para el logro de los adelantos hoy alcanzados en nuestro país en el campo de las investigaciones espaciales con vehículos cohetes. Lanzado desde la Base Santo Tomás (Pampa de Achala - Córdoba), con resultados altamente satisfactorios.

Crónica resumida del 2 de Febrero de 1961, Pampa de Achala: Las 9.30 fue la hora Cero. El comodoro Ingeniero Ae. Aldo Zeoli impacientemente miraba la esfera del reloj, e impartía instrucciones a los puestos “A” y “B” instalados estratégicamente. Se sincronizaron los relojes.

Como la temperatura continuaba en ascenso se calculó que para las 9.30 hora de la mañana llegaría al grado óptimo. Entonces se fijó esa hora como Cero. La noticia fue difundida prestamente por las radios. “Atentos puestos de control. Estén sintonizados en forma permanente. La hora Cero serán las 9.30”. En todos los rostros había emoción y en algunos ansiedad. La temperatura de la pólvora se comenzó a controlar cada minuto. A las 9.20 hs. se efectúa la última verificación de los instrumentos de lanzamiento: todo estaba en orden. No había más que apretar el botón disparador.

Marcaron las agujas del reloj las 9.29 hs. Faltaba un minuto para la hora Cero. En todos los rostros se reflejaba la emoción que se vivía en el momento. Todos se parapetaron detrás de una defensa previamente construida. El imprevisto ulular de una sirena dio mayor emotividad al momento. Acallada la sirena, el Comodoro Zeoli comenzó la cuenta descendente. Los técnicos se colocaron los auriculares. El silencio era completo. La voz del comodoro Zeoli llevó la cuenta: “10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3, 2, 1, 0!”

Un violento desplazamiento de aire y un estridente silbido marcaron la partida del primer cohete argentino. El Alfa Centauro entraba en la historia! Solo una estela luminosa de color rojo intenso fue posible contemplar tras el despegue.

Presenciaron la experiencia ese día, un periodista del diario “Clarín”, oficiales de la Fuerza Aérea Argentina, el R.P. López y el presidente de DINFIA (Dirección Nacional de Fabricaciones e Investigaciones Aeronáuticas) brigadier mayor Juan Carlos Pereyra, quien se apresuró notificar el éxito a su par, el brigadier Ramón Amado Abrahin, secretario de Aeronáutica que, a su vez, se lo comunicó de manera inmediata al presidente de la Nación, Dr. Arturo Frondizi.

Hoy a 50 años de este suceso recordemos lo que fuimos en materia espacial, valoremos el esfuerzo de aquellos pioneros que con fe y esperanza tuvieron una visión del futuro. El cohete Alfa Centauro para las nuevas generaciones hoy es desconocido. Fue diseñado y construido íntegramente en nuestro país, más exactamente en el IIAE del Área Material Córdoba. Hoy solo el Museo de Tecnología Aeroespacial símbolo de un pasado glorioso de la Investigación Espacial, nos cuenta toda la historia de la cohetería argentina. 

Fuente: Diario La Voz del Interior