jueves, 2 de junio de 2011

Con la partida del Endeavour se acerca el final de una era espacial

Comienza el acto final

El Endeavour "nació de la tragedia del Challenger", señaló la NASA, en un texto en el que recuerda que la explosión de aquel transbordador, en 1986, llevó al Congreso a autorizar un año después la construcción de otra nave espacial. La NASA anunció este mes que tras esta misión el Endeavour irá a un museo de la ciencia de Los Angeles.

Pero antes de pasar a retiro tiene dos semanas muy ajetreadas por delante. Entre los objetos que viajarán en su bodega hay una caja de repuestos para la Estación Espacial Internacional. Los astronautas realizarán cuatro caminatas espaciales para hacer tareas de mantenimiento. Pero el trabajo de más alto perfil de la misión será instalar un detector de partículas de dos mil millones de dólares, el Espectrómetro Magnético Alfa, en la estructura externa de la Estación, donde permanecerá hasta que sea abandonada, alrededor de 2020 o más tarde.

El espectrómetro es el "niño mimado" de Sam Ting, premio Nobel de Física del MIT. Consiste en un imán gigante y un conjunto de detectores que intentarán encontrar evidencias de la elusiva "materia oscura" que, según se cree, impregnaría todo el universo. El proyecto se ha estado gestando durante casi dos décadas, por lo que Ting y su equipo de colaboradores de 16 países esperan que todo salga bien durante el viaje al espacio después de años transitando por un camino lleno de obstáculos.

Después de la pérdida del Columbia y sus siete astronautas en 2003, el experimento fue retirado del programa de transbordadores y resucitado cinco años más tarde, después de un intenso lobby de Ting. En el último año, Ting mismo fue responsable de otra demora en el proyecto, cuando decidió reemplazar el gigantesco imán superconductor del instrumento por otro más débil. La razón, explicó, es que el imán superconductor requiere helio líquido para mantenerse frío, y el helio se hubiera acabado en un par de años. El imán más débil no requiere líquido congelante y durará tanto como la Estación Espacial.

Fuente: Diario La Nación (The New York Times y AFP)

martes, 10 de mayo de 2011

La puesta en óribita del satélite argentino SAC-D está cerca

El SAC-D Aquarius, construido por la Conae, se pondrá en órbita el 9 de junio, desde Estados Unidos. Es un verdadero observatorio espacial que medirá salinidad del mar, evaluará el cambio climático y podrá detectar pesca nocturna ilegal.


Se completó la revisión final de los sistemas que, desde la estación terrena de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) en Córdoba, operarán el satélite SAC-D Aquarius, cuya puesta en órbita se prevé para el 9 de junio, desde Estados Unidos. Funcionará como un verdadero observatorio espacial. Entre sus prestaciones se incluirá, por primera vez en la historia de los satélites, la medición de la salinidad de los océanos, que permitirá mapear las corrientes marinas y así evaluar el cambio climático. Otro instrumento monitoreará eventuales incendios o erupciones volcánicas. Otro, que capta luces de baja intensidad en la noche, ayudará a controlar la pesca en el Mar Argentino, e incluso podrá utilizarse para estimar el desarrollo económico a partir de la luminosidad de ciudades, pueblos y caminos. Otro de los aparatos evaluará el efecto de la radiación cósmica sobre aparatos electrónicos, como parte de un proyecto internacional para mejorar la seguridad del instrumental de aeronavegación. Entretanto el satélite argentino SAC-C, cinco años después de la finalización prevista de su vida útil, sigue en uso, aportando datos para la agricultura.

“Aquarius”, porque el principal instrumento que contiene está dedicado al acuario más grande de todos: los océanos. En rigor, “el Aquarius es uno de los ocho instrumentos que componen el observatorio espacial –precisó Sandra Torrusio, investigadora principal de la misión SAC-D Aquarius–: sirve para estimar la salinidad en los océanos. Este dato es importante para trazar modelos climáticos: hasta ahora la salinidad se había medido sólo desde boyas o embarcaciones. Es un dato importante porque el agua más salada es densa y tiende a hundirse, mientras que la menos salada queda en la superficie: esto altera las corrientes marinas, que a su vez afectan la atmósfera”. El Aquarius medirá la sal aprovechando que la superficie del mar emite radiación de microondas y que éstas varían según el grado de salinidad.

El observatorio contará también con una cámara térmica que “monitoreará eventos de alta temperatura, como incendios y erupciones volcánicas: en un volcán que aparentemente haya cesado su erupción, permitirá saber si en realidad sigue en actividad, al medir la temperatura de las laderas –explicó Torrusio–. Si bien el satélite barre todo el globo, cuenta con espejos que permiten apuntarlo por más tiempo hacia incendios o erupciones que se produzcan en territorio argentino”. 

Otra de las cámaras “funciona de noche o con baja luminosidad: se usará para monitorear barcos pesqueros y determinar si están operando en zonas permitidas; también permite estimar el crecimiento económico midiendo la intensidad lumínica de ciudades o poblaciones”, agregó la investigadora.

Otro instrumento “permite recibir datos desde estaciones meteorológicas situadas en lugares remotos, que así pueden operar en forma automática”; otro “estudiará los micrometeoritos y la numerosa ‘basura espacial’ que circula alrededor de la Tierra”; otro “permitirá analizar cómo la radiación cósmica afecta a distintos aparatos electrónicos como los que llevan los aviones, en orden de mejorar la seguridad aérea”, contó Torrusio.

El SAC-D tardará poco más de una hora en dar la vuelta al mundo, en órbita polar: está sincronizado de tal modo que pasará dos veces por día por cada punto del planeta, siempre a las seis de la mañana y a las seis de la tarde hora local. Es resultado de la cooperación entre la Conae y la NASA, de Estados Unidos, con participación de las agencias espaciales de Italia, Canadá, Francia y Brasil. La operación y recepción de datos estarán totalmente a cargo de la Conae.

Con 1341 kilos de peso, siete metros de largo y 2,7 de diámetro, es el satélite más grande y complejo de los construidos hasta ahora en el marco del Plan Espacial Nacional. “El primer satélite de la serie SAC pesaba 200 kilos y el anterior al Aquarius pesaba 500: la diferencia importa si uno toma en cuenta que cada gramo en órbita debe ser justificado por su valor en tecnología y componentes: el peso es indicio de complejidad”, señaló Fernando Hisas, asesor en proyectos satelitales de la Conae. La revisión final se centró en la estación terrena de la Conae en Córdoba, desde donde se controlará el satélite. “Vinieron 40 técnicos de la NASA para participar en la evaluación y la puesta a punto”, contó Hisas. La responsabilidad en la operación involucrará a una nueva generación de profesionales de la Conae.

La siguiente prioridad de la Conae es el proyecto Saocom: consiste en dos satélites, que se pondrán en órbita entre 2014 y 2015 y funcionarán asociados con un grupo de cuatro satélites italianos”, contó Hisas. Los satélites argentinos medirán con alta precisión la humedad del suelo: en vez de instrumental óptico, estos observatorios utilizarán radares, “lo cual les permitirá operar aunque el cielo esté cubierto de nubes”, destacó Hisas. Las mediciones de los Saocon “contribuirán mucho a la productividad agropecuaria, al ayudar a definir, en función de la humedad del suelo, los momentos de siembra o de fertilización. Pero, además, generarán mapas de riesgo de inundación o de incendios: un suelo todavía no inundado pero saturado de humedad, más un anuncio de lluvia, abre un pronóstico de inundación; un suelo extremadamente seco, sin anticipos de lluvia, abre pronóstico de incendio”, explicó el experto en proyectos satelitales.

Entretanto, diez años después de su lanzamiento, todavía sigue en actividad el SAC-C, cuya vida útil prevista no superaba los cinco años: “Sigue haciendo teleobservaciones vinculadas con la productividad agropecuaria, de utilidad para el INTA y empresas”, finalizó Hisas.

El SAC-D Aquarius será lanzado desde la base Vandenberg, en California.


Fuente: Diario Página/12

jueves, 14 de abril de 2011

Rusia celebró los 50 años del hombre en el espacio

Hace medio siglo, el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, se convirtió en el primer ser humano en viajar fuera de la Tierra y orbitarla; inauguran una muestra homenaje en Buenos Aires

Rusia celebró hoy con orgullo el 50 aniversario del lanzamiento del cosmonauta soviético Yuri Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio. En una conexión de vídeo con la Estación Espacial Internacional, el presidente ruso, Dmitry Medvedev, dijo a los astronautas que la exploración del espacio seguía siendo una "prioridad" para Rusia. "En estos 50 años, no podemos en absoluto imaginar la vida sin el espacio, sin sus vuelos," dijo Medvedev a la tripulación de la estación desde el cavernoso Centro de Control de Misión, que lleva el nombre del padre del programa espacial soviético Sergei Korolyov. "El espacio es nuestra prioridad", añadió. 

El comandante de la estación espacial, Dmitry Kondratyev, dijo que su tripulación actual de seis miembros estadounidenses, rusos y europeos celebraría la fiesta desde las "primeras filas" y sin gravedad. De vuelta a la Tierra, altavoces en las estaciones de metro recordaban a los moscovitas una de las más victorias más estoicas de la Guerra Fría, el vuelo orbital a la Tierra realizado por Gagarin el 12 de abril de 1961. 

"Este vuelo emocionó al mundo entero y mostró de lo que era capaz la humanidad", dijo el veterano cosmonauta soviético Alexei Leonov, de 76 años, que realizó el primer paseo espacial en 1965. "El nos invitó a todos al espacio", agregó Leonov a una sala del Kremlin llena con algunos de los iconos espaciales más atesorados del mundo, citando un homenaje del primer hombre que pisó la Luna, el astronauta estadounidense Neil Armstrong, a Gagarin. Desde el viaje épico de Gagarin a lo desconocido hace 50 años, unas 500 personas lo han seguido al espacio. "Si Yuri Gagarin no hubiera hecho este vuelo, yo no habría volado a la Luna", dijo el astronauta estadounidense Thomas Stafford.

Críticas rusas. Svetlana Savitskaya, quien voló al espacio en 1982 y 1984 y fue la primera mujer que efectuó una caminata espacial, criticó duramente al Kremlin el lunes por prestar escasa atención a las investigaciones espaciales tras el derrumbe de la Unión Soviética en 1991. "No tenemos nada nuevo de lo cual enorgullecernos en los últimos 20 años", parlamentaria por el Partido Comunista. Rusia ha utilizado las naves espaciales Soyuz y Progreso, cuyos diseños se remontan a la década de 1960, para enviar tripulantes y carga a la Estación Espacial Internacional. Su importancia crecerá después que el transbordador Atlantis ponga fin al programa estadounidense y las naves rusas queden como único vínculo con la estación. Sin embargo, Savitskaya y otros cosmonautas advierten que Rusia no ha avanzado en la construcción de un reemplazo para el Soyuz y podía quedar retrasada cuando Estados Unidos construya una nave de nueva generación.

Cápsula vendida. Una cápsula espacial soviética de la época del primer viaje espacial realizado por un ser humano, fue vendida hoy por 2,8 millones de dólares en Nueva York. La nave esférica Vostok 3KA-2 vendida por la subastadora Sotheby's es similar a la utilizada por Gagarin y fue tasada entre 2 y 10 millones de dólares. De pequeñas dimensiones, salió al espacio el 25 de marzo de 1961 con un muñeco de forma humana y un perro llamado Zvezdochka (Estrellita). La cápsula completó una órbita y regresó sin problemas a Tierra con un paracaídas. Su vuelo fue el último ensayo antes del histórico de Gagarin. "Eran naves muy primitivas", dijo David Redden, vicepresidente de Sotheby's. "Aquel que salía al espacio en ellas tenía muchos riesgos de no regresar".

Homenaje argentino. Una muestra fotográfica acerca del primer vuelo tripulado al cosmos, que tuvo como protagonista al piloto militar ruso Gagarin, se abrió hoy en la Ciudad de Buenos Aires. La exposición está organizada por la Sindicatura General de la Nación, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y la Embajada de la Federación de Rusia en la Argentina.

Gagarin, con 27 años, se convirtió en el primer astronauta de la humanidad, cuando un 12 de abril soleado de 1961 partió desde Kazajstan, a bordo de una nave espacial. El joven piloto, que era hijo de un carpintero, fue el encargado de dar una vuelta alrededor de la Tierra en 108 minutos a bordo de la nave Vostok antes de descender en paracaídas en la región de Saratov. En homenaje a ese histórico hecho, se inaugurará una muestra en el subsuelo del Espacio Multiarte-SIGEN, ubicado en Avenida Corrientes 381, que permanecerá abierta hasta el viernes 6 de mayo, con entrada libre y gratuita

 

Fuente: Diario La Nación

martes, 12 de abril de 2011

A 50 años de la llegada del hombre al espacio: "Vámonos, dijo Yuri"

Por Juan Sasturain

Como pasa con la tarde de los dos goles de Diego en el Azteca contra los ingleses, con la muerte de Perón o con el asesinato de Lennon, la noticia del vuelo del ruso Gagarín (sic, con acento agudo), primer hombre en llegar al espacio exterior y volver a la Tierra, quedó pegada para siempre a las circunstancias personales en que nos alcanzó. Todo el mundo sabe dónde y con quién estaba ése o aquel día, qué pensó y sintió en ésas o aquellas circunstancias.

Se cumplen cincuenta años de aquel 12 de abril, en la primavera boreal de 1961. En Coronel Dorrego, donde yo vivía por entonces, empezábamos el otoño y las clases en tercer año del secundario. No recuerdo que le hayamos hecho perder la hora al profe de Física con el tema. Lo que sí, el peluquero Randazzo, uno de los pocos y señalados comunistas del pueblo, aprovechó para aleccionarnos, tijerita en mano, sobre las bondades del socialismo, el progreso científico en la URSS y para repetirnos la famosa (y trucha) declaración del cosmonauta a su regreso: “He estado en el cielo y no he visto a Dios”. Era el mismo impagable Randazzo al que años después –aunque parezca joda, pero es cierto–, en ocasión del asesinato de Kennedy, lo metieron preso... Bah, siempre lo metían. Por las dudas.

Teniendo en cuenta que la TASS –agencia soviética de noticias– manejaba los tiempos y las informaciones con la arbitraria discrecionalidad que dan el monopolio y las siempre listas razones de Estado, no es fácil saber cuántas horas habrán pasado entre el momento en que Yuri tocó la dura tierra siberiana después de algo más de cien minutos de visita al espacio exterior y de dos vueltas a la Tierra, y el momento en que el resto del mundo se enteró. Sólo las necesarias.

Las necesarias para confirmar que no se había estrellado, que el paracaídas había funcionado –aunque no se dijo en el momento: se insinuó que había aterrizado con cápsula y todo...–, que estaba vivo y entero y que, a partir del Sputnik del ’57 y de la perra Laika de dos años después, los rusos sacaban amplia ventaja en la llamada carrera espacial. Que no era ni carrera. La NASA tardaría ocho años en taparles la boca a los soviéticos con el piecito de Armstrong tocando la cara de la Luna en vivo y en directo. Mientras tanto y durante un tiempo, el espacio sería todo rojo.

Hay leyendas oficiales más o menos apócrifas, anecdotario variado respecto del vuelo. Gagarín dio para todo. Ha quedado para siempre la frase enérgica, al prender los motores: “Vámonos”, dijo Yuri. Se usa todavía en aquellos pagos cada vez que hay que darse ánimos al empezar cualquier cosa que implique riesgo o dificultades. Y hay algunas pequeñas historias que son hermosas de pensar. Por ejemplo, que cuando cayó, en una zona aislada de Siberia, las primeras en verlo fueron una vieja campesina y su nieta de cuatro años que, todavía hoy, cuenta la impresión que les produjo la aparición de ese extraño vestido de naranja y con una cabeza inmensa, la escafandra, caído literalmente del cielo. No tenían la menor idea de qué pasaba. Y dicen que él –una vez revelado como persona y como ruso– “pidió un teléfono para comunicarse con Moscú”. Así de precario.

La otra, cotidiana y tan creíble, cuenta que camino de la plataforma de lanzamiento, en el vehículo del ejército que lo transportaba y ya con la pilcha espacial puesta, Yuri pidió que pararan: tenía ganas de mear. Bajó, se arremangó el aislante y ahí nomás, contra la rueda de atrás, como cualquier camionero en la ruta, hizo lo suyo. Desde entonces, todos los cosmonautas soviéticos repitieron el ritual convertido en amuleto.

En realidad, a Yuri, casi toda la porción de suerte que le correspondía se le agotó en ese azaroso viaje que salió tan bien, tan perfecto que ni ellos se lo creían. Al poco tiempo, cuando la fama, el papel de héroe nacional y embajador itinerante de la URSS lo había distanciado de su mujer y acercado a la botella, Gagarín terminó catastróficamente un vuelo corto: fue de la ventana de un hospital al piso, huyendo del escándalo cuando lo descubrieron metiendo mano a una enfermera. Hubo que hacerle plástica y quedó bien: porque era muy pintón, el ruso ejemplar.

El último vuelo fue en un Mig 25 que probaba cerca de Moscú. El 27 de marzo de 1968, apenas siete años después de su hazaña, se precipitó a tierra por razones nunca del todo explicadas. El avión, cayendo en picada, se enterró seis metros en la corteza de la dura patria soviética. Yuri Gagarín tenía sólo 34 años. Y acaso tuvo suerte: por unos meses no llegó a ver cómo los yanquis pisaban la Luna por televisión, lo sacaban de foco pero no de la historia.

Fuente: Diario Página/12

miércoles, 30 de marzo de 2011

La sonda Messenger llegó a Mercurio

La NASA dio a conocer la imagen del planeta más cercano al Sol, obtenida por la nave Messenger a 200 kilómetros, en donde se aprecia el árido paisaje y un cráter de 85 kilómetros de diámetro

La agencia espacial estadounidense NASA divulgó hoy la primera fotografía de Mercurio tomada por una sonda que orbita el planeta, el Messenger, que ha enviado ya más de 360 imágenes. La primera fue captada por el Messenger ayer, y la NASA indicó que, durante las seis horas siguientes, el Messenger tomó otras 363 fotografías del planeta más cercano al Sol. 

La primera de las fotografías, en blanco y negro, muestra el árido paisaje gris en el sur de Mercurio en una toma dominada por un cráter de 85 kilómetros de diámetro, llamado "Debussy", y causado por el impacto de asteoritos. "Ésta es la primera imagen obtenida desde un artefacto espacial en órbita del primer planeta del sistema solar", señaló un comunicado de los científicos que dirigen la misión Messenger. También puede verse en la imagen otro cráter de unos 24 kilómetros de diámetro, llamado "Matabei", al oeste del "Debussy", y que se caracteriza por sus "líneas de rayos oscuras poco habituales", según el comunicado de la Agencia Espacial. 



Foto: AP

Se espera que las imágenes cubran áreas de Mercurio hasta ahora no observadas por el Messenger durante las tres travesías a las cercanías del planeta efectuadas antes de entrar en su órbita. La sonda llegó a Mercurio el 17 de marzo, más de seis años y medio después de su lanzamiento desde la Tierra. El nombre de la nave es un acrónimo de la misión Mercury Surface, Space Environment, Geochemistry & Ranging (superficie de Mercurio, ambiente espacial, geoquímica y observación). Se espera que el Messenger, un aparato que cuesta 446 millones de dólares, pase al menos un año terrestre estudiando Mercurio desde su órbita.

La sonda se encuentra en una órbita extremadamente elíptica que lo pone a 200 kilómetros de Mercurio en su momento de aproximación máxima, y lo lleva a 15.000 kilómetros en su mayor alejamiento del planeta. El Messenger es la primera sonda humana que orbita Mercurio, pero no el primero que ha visitado el planeta. A mediados de la década de los 70 del siglo pasado, el Mariner 10, de la NASA, pasó tres veces por sus cercanías.

Fuente: Diario La Nación

domingo, 20 de marzo de 2011

La Fuerza Aérea Argentina brindará apoyo logístico a una misión de la NASA en la base Marambio

Los especialistas arribaron el sábado 12 para realizar pruebas del traje espacial que diseña la Universidad, destinado a una futura misión al planeta Marte. 

El Ministerio de Defensa informó que la Fuerza Aérea Argentina se encuentra brindando sostén logístico a una misión de la NASA, que ha elegido a la Base Marambio para una serie de pruebas.

El equipo que lleva adelante el proyecto, denominado “Marte Blanco” por la Fuerza Aérea, se encuentra integrado por tres científicos de la Universidad de Dakota del Norte: Un argentino (Pablo de León) y dos norteamericanos (Jon Rask y Margarita Marinova). Los especialistas arribaron el sábado 12 para realizar pruebas del traje espacial que diseña la Universidad, destinado a una futura misión al planeta Marte.

El sostén logístico brindado por la Fuerza Aérea a esta misión de la NASA consiste en alojamiento dentro de la Base, acceso a Internet, espacio y vehículos necesarios para desplazarse dentro del terreno y realizar las pruebas, así como el traslado hasta y desde la Base a bordo de un avión Hércules.


La elección de la Base Marambio para estos trabajos se funda en la similitud que guarda el terreno antártico con el de Marte, que a diferencia del suelo continental está compuesto por un polvo de origen volcánico de una densidad mucho menor, llamado “permafrost”.


Durante el día de ayer los científicos realizaron pruebas de movilidad y flexibilidad del traje tanto sobre la nieve como sobre el hielo, tomaron muestras de suelo y utilizaron un equipo auxiliar. 

 
Fuente: Prensa Argentina

miércoles, 9 de marzo de 2011

El Discovery completó su última misión

La nave en circulación más antigua de la NASA arribó a Cabo Cañaveral con seis astronautas a bordo, tras una misión de 13 días en la Estación Espacial Internacional

El Discovery, el más antiguo y venerado de los tres transbordadores de la agencia espacial estadounidense, está listo para regresar a Tierra con seis astronautas y poner fin así a su larga carrera espacial. "El tiempo parece estupendo", dijo Charlie Hobaugh, uno de los controladores del centro de Houston, al comandante a bordo del Discovery, Steve Lindsey. "La velocidad de los vientos, la única incertidumbre, está dentro de los límites para un aterrizaje", agregó según un comunicado de la NASA.

El Centro de Control de la NASA en Houston dio luz verde a la salida de órbita para que el comandante Lindsey accionara los pequeños motores orbitales, a fin de desacelerar la nave. Este pequeño golpe de freno es suficiente para hacerla descolgarse e iniciar su caída de 65 minutos hacia la pista 15 del Centro Espacial Kennedy, cerca de Cabo Cañaveral a las 16:57 GMT.

El Discovery -que este año terminará en un museo tras 27 años de actividad- se desacopló de la Estación Espacial Internacional (ISS) el lunes, al término de una misión exitosa de 13 días destinada a instalar un nuevo módulo de almacenamiento y un robot humanoide. El módulo, que quedó conectado permanentemente a la estación, ofrece un volumen adicional de almacenamiento a presión. "Esta fue una de las mejores misiones del Discovery y también una de las de menor dificultad", destacó LeRoy Cain, uno de los responsables del programa, en una conferencia de prensa en Houston, Texas, sede del centro de control de la NASA.


Fuente: Diario La Nación